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El rastro del hantavirus en España: De las tesis de los 90 a la alerta sanitaria actual

El rastro del hantavirus en España: De las tesis de los 90 a la alerta sanitaria actual

Actualizado 06/05/2026 14:49

Investigaciones médicas realizadas en 1996 y 2002 confirmaron la circulación de este patógeno transmitido por roedores en la provincia de Soria. Los análisis clínicos identificaron entonces dos cepas distintas en el territorio, aunque la mayoría de las infecciones cursaban de forma asintomática o con síntomas leves.

El análisis de enfermedades infecciosas en entornos rurales ha sido objeto de estudio durante décadas por parte de la comunidad científica. En este contexto histórico, la Universidad de Alcalá desarrolló a finales del siglo XX y principios del XXI diversas investigaciones para documentar la presencia de patógenos zoonóticos en el territorio provincial soriano. Concretamente se estudió el hantavirus, este patógeno que nos tiene a todos en vilo tras el foco que ha comenzado en el crucero MV Hondius, con la Organización Mundial de la Salud manejando una situación que no quieren que se les vaya de las manos y derive en una nueva pandemia, como ya ocurrió en el año 2020.

El interés clínico por este microorganismo en España cobró especial relevancia tras la detección de un posible caso grave en una mujer de 82 años en 1994. A raíz de este episodio, los especialistas iniciaron campañas de rastreo serológico para determinar el alcance real de la infección, prestando especial atención a las afecciones transmitidas por la fauna silvestre . Los hantavirus, pertenecientes a la familia de los Bunyaviridae, son patógenos cuyo reservorio principal son los roedores, aunque los estudios también documentaron su presencia en conejos, gatos o aves. La transmisión al ser humano se produce habitualmente por la inhalación de aerosoles procedentes de las excretas de animales infectados, como saliva, heces u orina.

La investigación clínica de 1996

El primer gran acercamiento a esta realidad médica en la provincia se materializó en 1996 a través de la tesis doctoral de María Isabel Gegúndez Cámara, dirigida por el doctor José Vicente Sanz Pérez. Este trabajo académico estableció una seroprevalencia del 2,2% para la provincia soriana, un porcentaje muy similar al detectado en otras regiones como Cataluña.

Durante el desarrollo de la investigación, los científicos analizaron sueros humanos y de roedores salvajes mediante técnicas de inmunofluorescencia indirecta. Los resultados arrojaron evidencia serológica de infección en tres pacientes sorianos y confirmaron la presencia de anticuerpos en un total de cinco especies diferentes de roedores locales .

Los análisis de laboratorio de aquella época permitieron identificar la existencia de al menos dos variantes de este virus en la provincia. La caracterización de estas cepas resultó fundamental para comprender la evolución clínica de los pacientes que entraban en contacto con el patógeno en el entorno rural. Las investigaciones detallaron las siguientes características de las cepas detectadas en Soria durante los años noventa: Una variante poco virulenta, que los científicos relacionaron con cuadros clínicos de carácter leve o incluso con infecciones inaparentes que el paciente superaba sin ser consciente; Una segunda cepa, vinculada antigénicamente con el virus Seoul, que fue señalada como la responsable directa de los cuadros médicos diagnosticados en los centros sanitarios.

Consolidación de los datos en 2002

Años más tarde, un nuevo artículo publicado en 2002 por la Revista Clínica Española volvió a poner el foco en estas infecciones a raíz de un caso clínico en Barcelona. El documento reafirmó que en España existen los roedores que constituyen el reservorio de la infección y recordó los datos de prevalencia obtenidos previamente en Soria y otras provincias .

En el continente europeo, la manifestación clínica más habitual de esta infección es la nefropatía epidémica, generalmente vinculada a la variante Puumala. Esta afección provoca una alteración renal, aunque los textos médicos precisan que las formas más leves de la enfermedad curan sin necesidad de tratamiento específico.

Ante la confirmación histórica de que los roedores portadores habitan en los campos españoles, los autores del estudio de 2002 concluyeron la necesidad de mantener la alerta. Los facultativos recomendaron incluir la enfermedad por hantavirus en el diagnóstico diferencial cuando se presentaran síndromes en los que no se consiguiera determinar una causa etiológica clara.

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