Un interno del centro penitenciario agrede a tres funcionarios y al jefe de servicios tras negarse a entrar en su celda. El sindicato denuncia la falta de personal y el alarmante aumento de agresiones en la prisión.
Un interno del Centro Penitenciario de Soria ha agredido a tres funcionarios y al jefe de servicios tras negarse a regresar a su celda. El sindicato Tu Abandono Me Puede Matar (TAMPM) denuncia la alarmante escalada de violencia en las instalaciones.
Los hechos se producían en la tarde de este viernes, 8 de mayo, cuando, según han indicado en el sindicato un recluso de origen magrebí mostró su negativa a pasar al interior de su habitáculo en el momento del cierre general estipulado para proceder al recuento. Según han narrado en la organización sindical, el individuo, visiblemente alterado, a profirió amenazas contra los trabajadores, advirtiéndoles de que solucionaría sus problemas cuando los encontrase en la calle, todo ello mientras gesticulaba a escasa distancia del rostro de los empleados públicos.
Ante la inminencia de una agresión, y siempre según esta fuente, los funcionarios procedieron a sujetar por los brazos al interno, siendo que este logró zafarse con violencia. En ese instante, empujó fuertemente a una funcionaria, lanzándola contra la pared, para seguidamente intentar golpear con los puños a otro empleado que consiguió esquivar la acometida. Ante la gravedad de la situación, se personaban en el lugar más efectivos junto al jefe de servicios para intentar reducir al atacante, quien terminaba golpeando a uno de los trabajadores y al propio mando antes de ser finalmente inmovilizado y conducido al módulo de aislamiento. Durante todo el trayecto, el recluso no cesó en sus intentos de agresión, manteniendo las amenazas e intentando incitar al resto de la población reclusa a sumarse al altercado.
En TAMPM han mencionado que una vez ingresado en la celda de aislamiento, el interno continuó con su actitud destructiva, destrozando parte del mobiliario y el enchufe eléctrico del habitáculo. Tras la intervención de la plantilla, que lograba tranquilizarlo y rebajar su agresividad, la dirección de la prisión actuaba con celeridad ordenando su aislamiento y aplicándole un régimen más restrictivo. Este mismo individuo ya había protagonizado graves incidentes con anterioridad en la cárcel soriana, tales como la ingesta de un disolvente sustraído del taller de pintura que obligó a su traslado de urgencia al hospital, así como diversos episodios de insultos al servicio médico, instigación a plantes colectivos y desobediencia reiterada.
A partir de este suceso, en TAMPM han querido poner de manifiesto la precaria situación que atraviesa el centro, lamentando la acuciante falta de personal y las deficiencias en la atención sanitaria, toda vez que la cárcel cuenta con un único médico que acude cuatro horas al día durante cuatro jornadas semanales, sin cobertura en turnos de tarde, noche o fines de semana.
La organización sindical ha criticado el "buenismo" de la Administración, a la que acusan de haber rebajado a menos de la mitad en un año el número de internos clasificados en primer grado. Una política que, según han manifestado, ha generado un crecimiento alarmante de la siniestralidad, alcanzando las 529 agresiones a funcionarios durante 2025. Por todo ello, han solicitado de forma urgente el reconocimiento como agentes de la autoridad, la declaración de profesión de riesgo y la creación de un estatuto propio para los funcionarios de prisiones.
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