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Los atracones de alcohol se disparan entre los adultos de mediana edad en Castilla y León

Los atracones de alcohol se disparan entre los adultos de mediana edad en Castilla y León

Actualizado 20/06/2026 17:07

Un informe del Ministerio de Sanidad sitúa a la Comunidad entre las que tienen mayor consumo habitual de alcohol de España, con más borracheras entre adultos de mediana edad y un consumo de riesgo que protagonizan las mujeres.

Castilla y León no es tierra de abstemios. Casi cuatro de cada diez personas mayores de 15 años dicen no haber bebido alcohol en el último año, una proporción que supera la media nacional. Hasta ahí, buenas noticias. Pero los seis restantes cuando beben, beben de verdad.

El Ministerio de Sanidad acaba de publicar el primer ‘Informe monográfico sobre consumo de alcohol’ de la Encuesta de Salud de España. Los datos, como suele ser habitual en estadística, corresponden a 2023, pero el informe contiene un análisis exhaustivo que retrata con detalle los hábitos de bebida de la población y permite ver, comunidad a comunidad, dónde están los mayores problemas.

Y Castilla y León aparece en varios de esos rankings en posiciones incómodas.

Más bebedores habituales

El primer dato que llama la atención es el del consumo habitual, es decir, la proporción de personas que beben al menos una vez por semana.

En Castilla y León, ese porcentaje llega al 37,7%, uno de los más altos del país solo superado por Baleares, La Rioja, Navarra y Asturias. La media nacional se queda en el 31,1%.

Dicho de otra forma: en Castilla y León hay más gente que convierte el alcohol en parte de su rutina semanal que en la mayor parte de España. Y entre los hombres, la cifra escala hasta casi uno de cada dos: el 48,6% bebe habitualmente, frente al 27,3% de las mujeres.

Parte de esto tiene que ver con la cultura, recoge el informe. El vino es la bebida predilecta de los mayores de 65 años en toda España y Castilla y León tiene una de las poblaciones más envejecidas del país. Una copa de vino con la comida forma parte de la vida cotidiana de mucha gente.

El estudio recoge esa realidad: a medida que avanza la edad, el consumo diario aumenta, y un 11,6% de la población castellano y leonesa bebe todos los días, el tercer porcentaje más alto de España.

El ‘binge drinking’ ya no es de los jóvenes

Pero la imagen del jubilado con su vaso de vino no es el único ni el más preocupante de los retratos que dibuja el análisis del Ministerio. Hay otro que sorprende más: el de los episodios de consumo intensivo, lo que en el argot sanitario anglosajón se llama binge drinking (beber en exceso) y que en la práctica equivale a beber cinco o seis copas en una misma tarde o noche.

En Castilla y León, el 11,1% de la población lo hace al menos una vez al mes. Solo tres comunidades superan ese porcentaje en toda España. Y lo más revelador no es el número en sí, sino quién está detrás, porque ya no son, principalmente, los jóvenes.

El consumo habitual entre los menores de 24 años ha caído un 60% en los últimos 20 años y más de 3 de cada 10 menores de esa edad se declara abstemio. Son quienes tienen entre 25 y 64 años los que más aumentan el consumo intensivo de alcohol en la última década. Entre 2011 y 2023, en ese tramo de edad pasó del 6,1% al 9,6%.

La generación X bebe menos que sus padres en el día a día, pero concentra más el consumo cuando sale o celebra algo. Los mayores de 40 usan ahora el fin de semana como válvula de escape.

Las castellano y leonesas, en el grupo de riesgo

El dato más sorprendente del informe en lo que respecta a Castilla y León tiene que ver con las mujeres. En la mayoría de comunidades autónomas, el consumo problemático es claramente mayor en hombres.

En Castilla y León, sin embargo, el consumo de riesgo —definido como beber más de lo que el organismo puede tolerar sin sufrir daños— es más alto en mujeres (2,3%) que en hombres (1,4%). Es uno de los pocos casos en toda España donde se da esa inversión estadística.

El estudio recoge que el consumo calificado como problemático femenino se concentra cada vez más en mujeres con estudios superiores, activas laboralmente y de clases sociales medias y altas.

No es el perfil que el imaginario colectivo asocia al alcoholismo, pero los datos lo avalan. Las mujeres con más formación beben más que las que tienen menos estudios, al contrario de lo que ocurre con los hombres. Y beben en contextos sociales —cenas, celebraciones, reuniones de trabajo— donde el consumo pasa casi inadvertido.

¿Un problema de salud?

Los datos dicen pueden indicar que sí, pero es importante fijarse en los matices. No estamos ante una comunidad con niveles extremos en todos los indicadores, pero sí ante una que aparece de forma recurrente en la parte alta de las tablas cuando se mide el consumo más problemático.

El 7,8% de la población supera el umbral de consumo que los médicos consideran de bajo riesgo —la frontera a partir de la cual el daño para el organismo empieza a ser estadísticamente significativo—. Ese porcentaje está por encima de la media española, que se queda en el 6%.

Lo que el informe retrata es una Castilla y León donde el alcohol está muy integrado en la vida social y cultural, donde beber forma parte de la rutina de una parte importante de la población, y donde los patrones de consumo más peligrosos —los atracones de fin de semana, el consumo de riesgo sostenido— afectan a perfiles cada vez más amplios y menos esperados.

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