Diez novillos han completado este jueves el recorrido tradicional hasta la plaza de toros de Soria y otros tres han tenido que ser trasladados en camión en una edición de La Saca que, a falta de conocer la cifra oficial de asistentes —habitualmente en torno a las 30.000 personas—, quedará marcada por la elevada siniestralidad: 63 atenciones sanitarias, 15 traslados al Hospital Santa Bárbara y 13 heridos por asta.
Multitud de sanjuaneros han vuelto a echarse al monte en una jornada de calor sofocante, amenaza de tormenta y enorme participación, pero La Saca de 2026 será recordada sobre todo por la dureza de sus cifras. Trece personas han resultado heridas por los novillos, nueve de ellas trasladadas al hospital tras sufrir cogidas, en un festejo definido por la rapidez de la salida y los continuos momentos de tensión. La Saca de 2026 ya forma parte de la historia reciente de San Juan por la dureza de su balance.
La tradición se ha cumplido un año más, aunque envuelta en el peligro. Diez toros llegaron por su propio pie a la plaza y dos lo hicieron en camión en una Saca especialmente accidentada, con decenas de intervenciones sanitarias y un balance provisional que la sitúa entre las más cruentas de los últimos tiempos.
En la Chata aguardaba desde primera hora Enfermero, el número 9 de la cuadrilla de Santiago, trasladado directamente desde Valonsadero debido a una cojera. Más tarde llegó también Conde, el 21 de Santa Catalina. Lo hizo enmaromado y en camión tras la segunda salida.
Por su propio pie entraron Enfurruñado, número 41, de La Mayor; Clavito, el 14, de La Cruz y San Pedro; Loquero, el 43, de El Salvador; Vendedor, el 67, de La Blanca; Carabello, el 24, de San Esteban; Cordobés, el 68, de Santa Bárbara; Avispado, el 15, de El Rosel y San Blas; Clavijero, el 11, de San Juan; y Castellano, el 28, de San Miguel. Solitario, con el número 29, de Santo Tomé, San Clemente y San Martín, llegaba sobre las 18:30 horas, media hora después de la finalización oficial del festejo.
El balance sanitario refleja la enorme dureza de la jornada. Cruz Roja realizó 63 atenciones y efectuó 15 traslados al Hospital Santa Bárbara, nueve de ellos como consecuencia directa de cogidas. En total, trece personas resultaron heridas por los novillos, en una de las ediciones más accidentadas que se recuerdan en los últimos años.
La tensión comenzó ya en la salida desde Valonsadero. Lo que parecía un arranque limpio cambió por completo cuando Solitario, el toro número 29 de Santo Tomé, San Clemente y San Martín, quedó rezagado y arremetió contra el público en Cañada Honda. El animal irrumpió en el entorno de los chiringuitos, embistiendo a gran velocidad y sembrando el caos entre los asistentes.
Dos personas sufrieron cornadas de consideración, una en el muslo y otra en la zona de la ingle y el abdomen, mientras que una tercera resultó herida con un traumatismo en la cabeza y el cuello tras ser revolcada por el astado. Uno de los afectados tuvo que ser atendido en la UVI móvil desplazada al lugar y dos fueron evacuados al Hospital Santa Bárbara.
La mañana ya había exigido trabajo a los servicios sanitarios antes incluso del inicio oficial del festejo, con nueve asistencias por esguinces, traumatismos, heridas leves y picaduras.
Enfermero, el toro de Santiago, tuvo que ser retirado del recorrido tradicional por una cojera y enviado directamente a la plaza, mientras que Solitario pasó buena parte de la jornada separado del grupo, buscando zonas de sombra y siendo finalmente trasladado en camión.
La bajada hacia la ciudad estuvo marcada por el intenso calor, con temperaturas superiores a los treinta grados, y por un ritmo tan rápido como peligroso de alguno de los novillos . A media tarde, los servicios de emergencia ya advertían de una Saca especialmente arriesgada. Uno de los hombres cogidos en la circunvalación tuvo que ser trasladado al hospital, mientras otros novillos ofrecían una fuerte resistencia a avanzar hacia la plaza.
Uno de ellos permaneció inmóvil durante largos minutos a la altura de la ITV, obligando a caballistas y mansos a redoblar esfuerzos para conducirlo hasta el casco urbano. Los momentos más delicados se vivieron precisamente en ese entorno, donde el animal embestía contra las vallas y permanecía quieto hasta que la proximidad del público provocaba nuevas arrancadas cargadas de peligro.
La tensión no desapareció en los últimos kilómetros. Otro toro llegó a darse la vuelta a la altura de La Llave y regresó momentáneamente hacia la circunvalación, mientras varios todoterrenos intentaban ayudar a arrancar a uno de los rezagados ya cerca del E.Leclerc. En otro de los incidentes más llamativos, un novillo llegó a arremeter contra uno de los vehículos participantes en el recorrido.
Pese a todo, la tradición volvió a cumplirse. Miles de sorianos acompañaron a la manada desde Valonsadero hasta la capital en una jornada de enorme participación popular y fuerte arraigo identitario, aunque ensombrecida por un balance sanitario especialmente severo.
La Guardia Civil dio por concluido el operativo a las cinco de la tarde con cuatro positivos por alcohol, 26 denuncias por infracciones al Reglamento General de Circulación, una denuncia por la Ley de Montes, otra por la Ley de Espectáculos Taurinos y una más por la Ley de Seguridad Ciudadana.
La emoción, la devoción sanjuanera y el sentimiento colectivo que cada año envuelven La Saca convivieron esta vez con una realidad mucho más amarga: la de una edición marcada por las cogidas, los traslados hospitalarios y la constatación de que el riesgo sigue formando parte inseparable de uno de los rituales festivos más emblemáticos de Soria.
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