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La vendimia comienza de forma inminente en la provincia

La vendimia comienza de forma inminente en la provincia

Actualizado 26/08/2026 20:27

Los viticultores ribereños preparan estos días la recogida de la uva tras un seco verano. La campaña cada año se adelanta en mayor medida, lejos de las fechas de octubre para la recolección

Los cambios en el clima y las sucesivas olas de calor han alterado significativamente el calendario agrícola en la provincia. La vendimia en la zona soriana de la Ribera del Duero ha comenzado a dar sus primeros pasos, un proceso que tradicionalmente se iniciaba en torno al 10 de octubre y que ahora se ha adelantado de forma notable.

Es el caso de la explotación de Sergio Rupérez, de San Esteban de Gormaz, quien comenzará, con toda seguridad la recolección de manera inminente, posiblemente este mismo fin de semana. Su explotación, que gestiona con la bodega Rudeles, cuenta con cerca de treinta hectáreas.

La falta de precipitaciones durante el verano y las continuas horas de calor han acelerado la maduración del fruto, obligando a los productores a actuar con rapidez para salvar la cosecha.

Un adelanto marcado por el clima

El calor extremo ha provocado que el grado alcohólico de la uva se dispare, lo que ha impedido a los agricultores esperar más tiempo para la recolección. "El grado alcohólico ha subido mucho, y hay que cogerlo porque ya está listo, no puedes dejarlo todo lo que quieras", ha señalado Rupérez, quien ha matizado que, por niveles de acidez, el fruto habría requerido algo más de tiempo en la vid, pero "una cosa lleva a la otra".

Este fenómeno no es completamente nuevo, aunque este año se ha agudizado adelantándose hasta 15 días respecto a campañas recientes, que también se han venido adelantando a lo largo de los últimos cinco años. Según ha recordado el viticultor soriano, lo habitual hace años era vendimiar en torno al 8 o 10 de octubre. Sin embargo, la tendencia ha cambiado de manera más que apreciable. "Llevamos ya unos años que casi a final de septiembre ya queda un poquito o nada. Ya casi nos podemos ir olvidando de vendimiar como antes", ha afirmado.

Menor producción y dificultades laborales

La recolección ha comenzado por la variedad blanca albillo mayor, a la que seguirán el tempranillo —la uva predominante en la zona—, la garnacha y el cabernet. En cuanto a las previsiones de cosecha, Rupérez ha advertido que "se espera poco caldo, porque la uva se ha quedado muy pequeña". No obstante, ha reconocido que las escasas lluvias caídas en agosto han ayudado a controlar ligeramente la situación del viñedo, por lo que, según estimaciones de los enólogos, la calidad del fruto podría ser óptima.

A los retos climáticos se ha sumado la dificultad para encontrar mano de obra. El productor ha indicado que la búsqueda de personal "está costando un poco" debido a que las cuadrillas se encuentran repartidas por diferentes zonas agrícolas en estas fechas de alta demanda.

Un mercado saturado y precios a la baja

Junto a las condiciones en el campo, el sector vitivinícola se enfrenta a un panorama comercial complejo. El descenso en el consumo ha provocado que las instalaciones de almacenamiento estén al límite de su capacidad. "Las bodegas están todas hasta arriba, y cuesta vender el vino, por lo tanto, va a haber problemas para comprar uva", ha detallado Rupérez.

Esta saturación ha hundido las ofertas económicas por la uva de aquellos agricultores que no tienen la venta asegurada, con precios que el viticultor ha calificado de ridículos. A nivel local, la situación se ha visto agravada porque la cooperativa sanestebeña ya no adquiere uva externa, limitándose a elaborar su propia producción. Esto ha obligado a los productores a buscar alternativas y a asumir compromisos con otros compañeros del sector para dar salida al fruto.

El impacto de las grandes marcas

El futuro a corto plazo se presenta desafiante para los viticultores independientes. La llegada de grandes marcas a la zona ribereña soriana ha transformado el modelo de negocio tradicional. Estas empresas han optado por adquirir terrenos y plantar sus propios viñedos para garantizarse el suministro y no depender de terceros.

"Han plantado muchísimas hectáreas de viñas propias, para no tener que estar precisamente dependiendo de los viticultores", ha lamentado Rupérez. Ante esta realidad, el productor de San Esteban de Gormaz ha lanzado una advertencia clara sobre la viabilidad del sector para aquellos que no cuentan con respaldo comercial: "El que no tenga un buen contrato para poder vender la uva está expuesto a trabajar a pérdidas casi seguro".

Según han explicado desde los servicios técnicos de la organización profesional agraria (OPA), aunque en algunas zonas concretas de Soria todavía no han empezado a extraer los racimos, en localidades muy cercanas de la provincia de Burgos ya han comenzado a recoger las variedades blanca y tinta.

Un calendario marcado por el calor

El adelanto de la campaña se ha producido como consecuencia directa de las altas temperaturas. "Empieza más temprano a hacer el calor", han detallado desde ASAJA. Esta situación climática extrema ha obligado a los viticultores a actuar con rapidez.

Tal y como han advertido los técnicos, cuando las temperaturas suben de manera más notable, como este año, se ha comprobado que puede mermar la calidad de la uva si no se recoge a tiempo. La evolución de las fechas de inicio ha sido drástica en los últimos años. En la organización agraria coinciden en afirman que mientras que históricamente la recogida se ha realizado a partir de la festividad del Pilar, en la campaña anterior las labores comenzaron entre el 4 y el 7 de septiembre.

Variedades y expansión del cultivo

En cuanto a las variedades cultivadas en la denominación de origen dentro de la provincia, la mayor parte ha correspondido históricamente a la uva tempranillo o tinta del país, junto con la variedad blanca albillo. No obstante, el sector ha experimentado un crecimiento notable en los últimos tiempos.

"Están plantando muchísima viña nueva ahora mismo. Cada vez hay más plantaciones nuevas", han afirmado desde los servicios técnicos de ASAJA. Este auge ha atraído a numerosas empresas que han llegado con grandes plantaciones, lo que ha abierto la puerta a la introducción de más variedades, aunque la base ha seguido siendo la uva tradicional.

Uvas al suelo por falta de compradores

Sin embargo, este crecimiento y la buena climatología han generado una situación paradójica y preocupante para muchos agricultores. Al no haberse registrado heladas ni pedriscos, la planta ha estado en buenas condiciones y la producción ha resultado ser bastante alta.

Lejos de ser una buena noticia, esta abundancia ha provocado que muchas bodegas hayan decidido no aceptar más uva. "Hay muchas bodegas que ya no cogen uva a clientes o a los socios de siempre. Ya les han dicho que no les van a coger la uva", han lamentado en la OPA. Al no haber sido vendido del vino del año pasado, los precios han caído y en este momento no existe posibilidad de adquirir más cantidad de uva.

La situación ha llegado a un punto que supone un gran problema para algunos productores. "Si no encuentro bodega antes de vendimia, tendré que cortar la uva y dejarla en el suelo, tirarla", es el preocupante testimonio que han recogido en la organización agraria por parte de algunos afectados.

Esta medida supone un duro golpe económico. En explotaciones pequeñas, aquellas que suman menos de cinco hectáreas, las familias han tenido que asumir esta labor por su cuenta, pero en viñedos más grandes, de unas 20 hectáreas, los propietarios se han visto obligados a gastar dinero para hacer frente a la mano de obra únicamente para cortar el fruto y desecharlo. "Es una pena. Al final, es un trabajo en el que se llevan a cabo tratamientos, podas, cuidados... y ahora, cuando tienes que recoger, que es lo que te da la ganancia, te dicen que no te lo cogen", han concluido en ASAJA.

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