Soria aparece entre las provincias de Castilla y León con más médicos por habitante, pero esa cifra cuenta solo una parte de la historia. En una provincia donde la población está extraordinariamente dispersa, tener más médicos por cada 100.000 habitantes no significa necesariamente tenerlos cerca. El propio estudio sobre demografía médica del Consejo de Colegios Oficiales de Médicos de Castilla y León introduce a Soria como ejemplo de esa paradoja: "Una ratio no mide kilómetros".
Soria figura entre las provincias de Castilla y León con una mayor ratio de médicos por habitante, un argumento al que la Administración competente, la Junta de Castilla y León, se mantiene fiel ante las críticas.
Sobre el papel, la posición de Soria es favorable: solo Valladolid y Salamanca aparecen por delante en esa clasificación. Pero hay una particularidad que convierte esa cifra en una fotografía incompleta de la realidad sanitaria soriana. La población está tan dispersa que el número de médicos por cada 100.000 habitantes no dice cuánto territorio debe cubrir cada profesional ni a qué distancia se encuentra el paciente del servicio que necesita. El propio estudio ‘Demografía Médica de Castilla y León 2026’ lo resume con una frase aplicada expresamente a la provincia: “Una ratio no mide kilómetros”.
La paradoja es importante porque permite mirar el problema sanitario de Soria desde otro ángulo. Dos provincias pueden tener una cantidad similar de médicos por habitante y ofrecer, sin embargo, una experiencia sanitaria muy distinta si una concentra buena parte de su población y la otra la distribuye a lo largo de kilómetros de carreteras y decenas de localidades.
La propia investigación del Consejo de Colegios Oficiales de Médicos de Castilla y León invita a no quedarse en la primera cifra. Su conclusión es que la pregunta ya no puede limitarse a saber cuántos médicos hay. Hay que saber “de qué especialidad, dónde, cuándo y en qué condiciones”. En otras palabras, la estadística autonómica proporciona una visión general, pero el detalle territorial cambia la lectura.
En Soria, esa diferencia entre cantidad y accesibilidad tiene especial importancia. La despoblación ha reducido el número de habitantes, pero no ha reducido en la misma proporción el territorio que hay que atender. De ahí que una ratio calculada sobre población pueda resultar engañosa si se utiliza como único indicador.
Indicador |
Soria |
Castilla y León |
Posición de Soria |
Colegiados 2019 → 2026 |
600 → 703 |
14.918 → 18.409 |
|
Crecimiento 2019-2026 |
+17,2 % (+103) |
+23,4 % (+3.491) |
7.ª de 9 |
Médicos de staff por 100.000 hab. (2026) |
474 |
502 |
3.ª de 9, pero bajo la media |
Densidad (hab/km², 2025) |
8,75 |
25,49 |
La más baja |
Staff de 55 años o más |
45,7 % |
40,5 % |
3.ª más envejecida |
Staff de 45 a 54 años |
15,1 % |
19,4 % |
La más baja |
Staff de más de 65 años |
20,4 % |
17,1 % |
3.ª |
Staff menor de 35 años |
16,2 % |
18,2 % |
Por debajo de la media |
El problema no consiste necesariamente en que falten médicos en términos absolutos o relativos, sino en conseguir que estén disponibles allí donde vive la población y en el momento en que se necesitan.
Es una distinción que el estudio extiende al conjunto de Castilla y León. A diferencia de lo que sucedía en 2019, sus autores consideran que, con los datos disponibles, no parece que la Comunidad en su conjunto se encamine hacia una escasez global de médicos.
Si faltaran profesionales de manera generalizada, la respuesta pasaría fundamentalmente por formar más. Pero si el problema consiste en que no llegan donde hacen falta, aumentar indiscriminadamente la formación podría no resolverlo. La planificación, sostienen, debe tener en cuenta “el territorio, las especialidades y la evolución de las necesidades”.
Las cifras son claras. Valladolid y Salamanca son las dos provincias con más médicos por cada 100.000 habitantes. Cuentan con una densidad de población de 65,18 hab/km² la primera y de 26,6 hab/km² la segunda. Soria es la tercera provincia con más médicos por habitante (474), pero sus vecinos están dispersos en un gran territorio y la densidad de población baja a 8,8 hab/km². Es la más baja no solo de Castilla y León, sino de Europa.
El estudio es especialmente claro al separar ambos conceptos: cantidad y accesibilidad no son lo mismo. Una media favorable puede convivir con especialidades difíciles de cubrir, mayores dificultades en las zonas rurales y servicios que necesitan profesionales.
La fotografía tampoco es estática. Desde 2019, el número de médicos colegiados en Castilla y León ha crecido de forma progresiva. La demografía médica presentada la pasada semana en las Cortes regionales contabiliza 3.491 médicos más en el periodo analizado, aunque el crecimiento no se reparte de la misma manera entre todos los grupos. Los médicos de plantilla son el colectivo que menos crece, mientras aumentan también los profesionales en formación y los jubilados.
También cambia la estructura por edades. Los menores de 35 años pasan del 9% al 18,2% del colectivo analizado, mientras que el peso de los mayores de 55 años disminuye del 46,2% al 40,5%. La renovación generacional, por tanto, avanza.
Pero el informe introduce un matiz menos tranquilizador: el sistema rejuvenece por abajo al mismo tiempo que pierde profesionales de entre 45 y 55 años, precisamente una franja de plena madurez clínica, experiencia y capacidad docente.
Además, cada vez más médicos mayores de 65 años continúan en activo. Es una circunstancia que permite mantener capacidad asistencial, pero que también evidencia la necesidad de planificar qué ocurrirá cuando esos profesionales abandonen definitivamente el ejercicio.
La reposición ofrece otra señal positiva, aunque todavía insuficiente. El índice de reposición de médicos en Castilla y León pasó de 0,74 en 2019 a 0,99 en 2022. En Medicina Familiar y Comunitaria también mejoró, de 0,48 a 0,68, pero continúa en terreno desfavorable. El estudio advierte, además, de que alcanzar el equilibrio entre incorporaciones y jubilaciones permite frenar el deterioro, pero no recuperar automáticamente el déficit acumulado.
Para una provincia como Soria, donde una plaza puede tener una importancia territorial mucho mayor por la dispersión de la población, esa diferencia resulta especialmente relevante. No basta con que el número total de profesionales se mantenga. Hay que conseguir que las plazas necesarias se cubran y que quienes las ocupan permanezcan.
Aquí aparece otra de las grandes diferencias territoriales de la Comunidad. Más del 50% de los médicos en formación se concentra en solo dos provincias. El informe señala que existe un doble equilibrio que atender: las necesidades de los territorios y las condiciones necesarias para formar bien a los residentes. Para ello son determinantes los casos y procedimientos disponibles, la complejidad asistencial y la existencia de tutores con tiempo suficiente para enseñar.
La concentración formativa genera, por tanto, una ventaja para los grandes centros. Allí donde hay más servicios y mayor complejidad asistencial también existen más oportunidades para formar especialistas.
Especialidad |
Soria |
CYL |
Posición de Soria |
Cardiología |
3,3 |
8,5 |
Última (Salamanca: 16,7) |
ORL |
2,2 |
5,9 |
Última (Salamanca: 9,1) |
Anestesiología |
12,1 |
16,7 |
7.ª de 9 |
Oncología |
3,3 |
4,5 |
7.ª de 9 |
Traumatología |
9,9 |
12,1 |
6.ª de 9 |
Radiología |
9,9 |
12,1 |
En la cola, solo por delante de Ávila (8,6) |
Urología |
6,6 |
5,2 |
2.ª, tras Valladolid |
Para Soria, la cuestión no termina en cuántos residentes llegan, sino en qué posibilidades tienen después de terminar su formación. El estudio propone seguir toda la trayectoria: dónde se forma un médico, dónde consigue su primer contrato, dónde consolida su plaza, dónde desarrolla su carrera y por qué decide cambiar de provincia o abandonar Castilla y León.
Es probablemente uno de los puntos en los que más se juega el futuro sanitario de una provincia pequeña. Formar a un profesional es solo el principio. Conseguir que encuentre en Soria las condiciones para desarrollar allí su carrera es lo que convierte esa formación en una inversión territorial.
La demografía médica deja así una paradoja que encaja especialmente bien con la realidad de la provincia. Soria es la tercera provincia de Castilla y León con mejor ratio de médicos por habitante, pero esa posición no permite concluir que tenga resuelto el problema de la atención sanitaria. La dispersión introduce una dificultad que la estadística convencional no alcanza a medir.
El futuro dependerá menos de una cifra global que de la capacidad para cruzar variables: edad de los profesionales, especialidad, territorio, formación, jubilaciones y permanencia. El propio Consejo de Colegios Médicos plantea ya ese seguimiento cruzado como la forma de detectar los desequilibrios antes de que se conviertan en consultas sin cubrir, listas de espera o servicios hospitalarios afectados.
En Soria, esa anticipación resulta especialmente importante porque el territorio no cambia al mismo ritmo que la estadística. Puede haber suficientes médicos para una población determinada y, al mismo tiempo, dificultades para garantizar que cada paciente tenga un profesional accesible cerca de su lugar de residencia.
Por eso la pregunta con la que el estudio abre y cierra su análisis adquiere en Soria un significado particular: “Cuando alguien lo necesite, ¿habrá un médico para atenderle?”. La respuesta no está únicamente en cuántos médicos tiene la provincia. Está en si habrá un profesional de la especialidad necesaria, en el lugar adecuado y en el momento en que el paciente lo necesite.
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