El singular cérvido fallecía este verano, con una edad entre los seis y siete años de edad, tras dejar su particularidad genética a un nuevo ejemplar. Los gestores del coto donde se halla siguen en afán de mantener este legado genético y garantizar su supervivencia en el monte.
Este verano, durante las labores de cosecha en un campo de cereal soriano, un agricultor levantó el peine de su máquina y vio justo debajo el cadáver de 'Bécquer' o 'el Blanco'. Se trataba del mítico corzo blanco que ha venido asombrando durante años a los amantes de la fauna en la provincia. Ahora, Soria Noticias ha podido confirmar que aquel animal ha dejado descendencia, con las mismas características. Todo indicó que la muerte se debió a causas naturales.
Uno de los responsables del coto donde habitaba ha revelado que el singular cérvido ha llegado a reproducirse y ha dejado tras de sí una cría con su misma particularidad genética.
El hecho supone un importante hito biológico para los montes sorianos porque, evidente y naturalmente, el ejemplar primigenio se convirtió durante años en un auténtico símbolo viviente. El animal, cuya existencia fue adelantada en exclusiva por este periódico, dejaba de existir tras alcanzar una avanzada edad para la especie en estado salvaje, estimada, como tope, entre los seis y siete años.
Ante los riesgos que entraña el furtivismo y con el fin de garantizar la supervivencia del nuevo corzo frente al acoso, los gestores cinegéticos mantienen bajo secreto el lugar donde mora el animal. Nuevamente, la prioridad pasa por blindar el hábitat de la nueva cría. Cuestión de decisiones de los cazadores, que son, a la postre, un colectivo que es baluarte para sostener la fauna silvestre, y por ende, el ecosistema natural.
El nacimiento de este descendiente ha sido constatado en el coto, tal y como han explicado en el mismo. El joven descendiente ha sido visto en más de una ocasión, aunque hace un tiempo que ha dejado de ser contemplado, si bien un vecino de la zona asegura haberlo localizado recientemente.
La presencia de un animal casi albino en los campos sorianos desató en 2019 una auténtica fiebre entre los cazadores de trofeos extraordinarios. A este respecto, responsables del coto han desvelado que recibieron ofertas de gran cuantía por parte de ciertos círculos cinegéticos cuya codicia despertaba tener la piel del animal. "Nos llegaron a ofrecer hasta 20.000 euros por abatirlo", desvelan estas fuentes.
Frente a tentaciones para cobrar la pieza, los miembros del acotado tejieron un cordón de seguridad vecinal. Para ello ejercieron una intensa labor de concienciación sobre la que han recordado que "convencimos a todo el mundo que era una riqueza de la naturaleza, era un regalo". Este pacto se extendió con firmeza a los cazadores vecinos, y, satisfactoria y finalmente, se logró que aquel cérvido se consolidara como "un emblema de la zona".
Este episodio ha servido igualmente para que los titulares de los aprovechamientos cinegéticos reivindiquen su papel de custodia rural en la provincia. Defienden el compromiso medioambiental de los acotados, por lo que es preciso poner en valor a los cazadores: "Mucha gente nos acusa de muchas cosas, pero quien más protege a la naturaleza y quien más está pendiente de ella somos, precisamente, nosotros".
Tras el fallecimiento del veterano macho, su descendiente ha pasado a ocupar su espacio donde merodea y pace. Ahora, con una saga incipiente, y también por delante, los amantes de la naturaleza y los ejercientes en lo cinegético se hallan a la espera de cómo evoluciona la situación en el monte, con la esperanza de que la nueva cría blanca prospere lejos de cualquier amenaza.
Y mantenga la leyenda.
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