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¿Qué ver en Soria en dos días? Tras la pista de Antonio Machado

¿Qué ver en Soria en dos días? Tras la pista de Antonio Machado

PROVINCIA
Actualizado 21/08/2020 21:09

¿Un fin de semana en Soria y no sabes qué ver? En este artículo viajamos por la provincia tras la huella de Antonio Machado.

Cuando pones un pie en Soria el reloj se para. Como si el tiempo tuviese que adaptarse al ritmo de la provincia, a nuestro vermú de los viernes y a nuestra rebequita de los agostos. Los que la conocen, saben que la cuna de ‘Campos de Castilla’ sobrevive al ruido, a la furia y a los desdenes en movimiento estático. Y de eso, todo hay que decirlo, queda poco. Quizás por ello nos buscan en Google los forasteros. Porque escapar a la imposición del reloj y a todo lo que supone la vorágine de la vida moderna es una huída hacia adelante.

Si aún no eres un parroquiano de la provincia y quieres hacer una escapadita de fin de semana al más puro estilo machadiano, te dejamos un par de ideas para saber qué ver en Soria en dos días.

Día 1

Ruinas de Numancia

Yacimiento de Numancia

Cuando Antonio Machado llegó a Soria (1907), Adolf Schulten estaba desenterrando las ruinas de la insurrecta Numancia. Este yacimiento celtíbero está situado en el pueblo de Garray, a 10 km de la capital.

Numancia no es un simple hallazgo, es un símbolo de resistencia y de lucha de un pueblo por su libertad. La ciudad resistió a la conquista romana durante 20 años, hasta que el cónsul Emiliano Escipión impidió la entrada de alimentos a la ciudad, a través de un vallado. Tras 11 meses de hambre y enfermedades, sus habitantes prendieron fuego a la ciudad, suicidándose antes que entregarse. Si “patria” tiene algún significado debe ser algo parecido a esto.

Para irse con el carnet de forastero ejemplar, hay que darse un voltio por el Museo Numantino. Este espacio acoge tesoros como la Fíbula de Caballo- emblema reconocible en todos los coches de los hijos de la provincia- o el Vaso de los Toros.

Soria Capital

Y de la historia de Numancia, pasamos a conocer la capital soriana

La Ermita de San Saturio

Ermita de San Saturio

Dar un paseo por el asfalto “que lame el Duero” para acceder a San Saturio es de lo más machadiano que puede existir. La ermita tal y como la conocemos fue construída en el Siglo XVII, colgada sobre el roquedal al lado del Duero.

Sobre el río y bajo los ojos del Santo: el puente Milvio. Esta pasarela peatonal, está repleta de candados con juramentos de amor eterno, corazones de Edding negro y códigos internos en lenguaje millenial, para los que seguramente ya haya vencido la fecha.

Los arcos de San Juan de Duero

Arcos de San Juan de Duero

Fuente: Turismo Soria

El Monasterio de San Juan de Duero, tan cerca del río Duero que casi lo roza, está conformado por 44 arcos enlazados entre sí. Ni uno más, ni uno menos. Una de las maravillas románicas que viven en la ciudad.

De vez en cuando también se puede ver a una pareja de sorianos prepúberes, haciéndose fotos en los arcos. Y sí, seguramente también sus nombres figuren en los candados del Milvio.

El Olmo Seco

Olmo Seco Machado

Fuente: Turismo Soria

En la carretera que conecta el río y el castillo de Soria no caben más zigzags. El Olmo Seco está a medio camino y junto a él, el cementerio municipal de El Espino, y no hay que explorar mucho para encontrar una lápida de mármol blanco, que reza: “A Leonor, Antonio”. No hubo otro milagro de la primavera aquel agosto de 1912.

La Casa de los Poetas

Casa de los Poetas

Fuente: Turismo Soria

Próximo destino: la iglesia de Santa María La Mayor. En este santuario Machado y Leonor recitaban sus votos el 30 de julio de 1909. También se celebraría allí, tres años después, el funeral de una Leonor que acababa de echar el candado a su adolescencia.

Subiendo la calle de El Collado encontramos El Casino. Está casi como lo dejó el poeta. En 2012, el olor a nuevo se apoderó del desván de este establecimiento: nacía la Casa de los Poetas. Se trata de un museo dedicado a los tres socios más ilustres que ha tenido la entidad y la literatura española, ya que estamos: Bécquer, Machado y Gerardo Diego.

El instituto en el que impartía clases de francés, que ahora lleva su nombre, también está prácticamente intacto. Allí, el aula-museo de Machado; viejos pupitres, fotos del famoso profesor y calificaciones; nunca inferiores a "aprobado", "aprobadillo" y "aprobadejo", como él solía llamarlas.

Santo Domingo y El Mirón

Santo Domingo

Subiendo la cuesta del Instituto Machado se encuentra la portada de Santo Domingo. Está para enmarcar con una puesta de sol de fondo y su pórtico es uno de los más ricos del románico español. Fue declarado Bien de Interés Cultural en el año 2000, pero Machado ya rezaba con Leonor en esta iglesia mucho antes de que esto sucediese (aunque le decían "hereje y masón").

Subir a la ermita del Mirón cuando el sol se está escondiendo tiene que ser sinónimo de cometer algún pecado capital, seguro. Si pudiésemos montarnos en el Delorean y viajar hasta 1911, encontraríamos a la pareja paseando por este emplazamiento cuando Leonor ya estaba muy enferma. En una suerte de homenaje, la provincia plasmó la silueta de ambos en hierro, coronando esta cumbre que acoge también a la muralla.

Día 2

Laguna Negra

Laguna Negra

La Laguna Negra es una de las localizaciones más misteriosas que hay en la provincia. En 1912 Machado ubica la leyenda de ‘Los hijos de Alvargonzález’ de la obra ‘La tierra de Alvargonzález’, en este paraje de la zona de Pinares.

Alvargonzález es asesinado por dos de sus tres hijos que tienen prisa para cobrar su herencia, y la Laguna Negra es el lugar que eligen para deshacerse del cadáver. No es spoiler, es historia de España.

Algunos dicen que no tiene fondo, otros que hay una criatura en sus profundidades y que el agua se oscurece hasta volverse prácticamente opaca. De cualquier forma, merece la pena ir a descubrir una de las rutas más mágicas de la provincia.

Collado arriba, Collado abajo

El Collado

La coreografía patria y enraizada hasta el tuétano que todo soriano lleva a cabo día sí y día también. Porque puede. La calle de El Collado es la médula espinal que vertebra la ciudad y se recorre con frutos secos y gominolas en mano, y con una pachorra que oxigena. Un buen momento para ponerse el sayo de turista y visitar las distintas tiendas con productos típicos. Machado también paseaba por El Collado y no sería nada sorprendente observar al poeta de la Generación del 98, entrando en el número 38: la librería Las Heras. Abierta desde el año 1860, contiene toda la literatura procedente del puño y tripas de Don Antonio.

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