La escalada de tensión en Oriente Próximo dispara el precio del gas y el gasóleo mientras en Soria Rebi mantiene sus tarifas estables. La biomasa local se consolida como refugio ante la volatilidad internacional.
La reciente intensificación del conflicto en Oriente Próximo, con Irán como actor central y las tensiones afectando a rutas estratégicas como el Estrecho de Ormuz, ha vuelto a sacudir este martes los mercados energéticos internacionales. Mientras el petróleo Brent registra fuertes incrementos y la incertidumbre se apodera de las bolsas, las redes de calor de Soria y Ólvega se consolidan como un refugio de estabilidad para miles de vecinos. Según han informado en la compañía Rebi, gestora de estas infraestructuras, el modelo basado en la biomasa local permite desvincularse de la volatilidad que hoy afecta al gas y al gasóleo.
Los datos que maneja el sector energético son elocuentes. En España, la situación ya comienza a reflejarse en el bolsillo del consumidor final. El gasóleo C para calefacción se sitúa en el entorno de los 1,15 euros por litro, dependiendo de la zona y el volumen contratado, mientras que el gas natural doméstico sigue expuesto a las revisiones periódicas de los mercados globales. De hecho, los futuros de gas Dutch TTF han mostrado un pico pronunciado esta semana, alcanzando niveles superiores a los 60 euros el MWh, unas cifras que no se veían desde hace más de un año y que han registrado alzas intradía superiores al 30 %.
Ante este escenario, donde los analistas no descartan que el barril de petróleo supere nuevamente la barrera de los 100 dólares si la tensión logística persiste, la bioeconomía soriana juega una baza estratégica. Desde Rebi han destacado que su modelo, implantado con éxito en la capital y en la localidad del Moncayo, así como en otras ciudades como Aranda de Duero o Guadalajara, se apoya en recursos de proximidad. Al utilizar biomasa forestal y subproductos locales, con contratos de suministro a medio y largo plazo, el precio de la calefacción y el agua caliente sanitaria no depende de las decisiones geopolíticas que se toman a miles de kilómetros de la provincia.
La principal ventaja competitiva que se pone de manifiesto en semanas como esta es la previsibilidad económica. Mientras que depender exclusivamente de combustibles fósiles implica asumir un riesgo estructural y una incertidumbre presupuestaria —especialmente crítica en periodos de alta demanda térmica como el actual—, los usuarios conectados a la red de calor cuentan con tarifas estables. La energía deja de ser un producto importado sujeto a la especulación internacional para convertirse en un recurso estratégico local.
Además del factor ahorro y estabilidad, desde la empresa soriana han querido subrayar el impacto en el tejido productivo de la tierra. La gestión forestal sostenible y el transporte de proximidad necesarios para alimentar estas redes generan empleo y actividad económica en el propio territorio, cerrando el círculo de la economía local. En una coyuntura donde la geopolítica vuelve a recordar la fragilidad de los mercados globales, la apuesta por lo cercano se revela no solo como una cuestión medioambiental, sino como una decisión de prudencia y seguridad energética para Soria.
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