El centro educativo ha celebrado a lo largo del comienzo de este año sus jornadas de puertas abiertas para las familias que están interesadas en inscribir a sus hijos para el curso 2026/2027. De hecho, dichas inscripciones ya están abiertas hasta el próximo 8 de abril.
El Colegio Nuestra Señora del Pilar, Escolapios, de la capital soriana, concluyó el pasado martes 17 de marzo sus jornadas de puertas abiertas. Con la mirada puesta en el curso 2026/2027, el centro ha abierto su periodo de inscripciones, un proceso que se extenderá hasta el próximo 8 de abril. La directora de la institución, Laura Chamarro, ha hecho un balance muy positivo de esta fase previa, en la que han recibido a cerca de 70 familias interesadas en conocer de primera mano su modelo educativo.
El lema "crecemos juntos" ha definido la propuesta integral del colegio. "Lo que transmitimos a las familias es que pueden entrar con un año y salir listos para irse a la universidad", ha explicado Chamarro. En la actualidad, el centro cuenta con casi 800 alumnos y abarca todas las etapas educativas, desde el primer ciclo de educación infantil hasta Bachillerato. Esta continuidad metodológica ha sido uno de los principales atractivos para los padres, incluyendo a familias que han llegado de fuera de la provincia, "como Madrid, por traslados laborales".
Una de las claves que ha destacado la directora ha sido la apuesta por una enseñanza individualizada. Las normativas marcan límites estrictos en las primeras etapas: las aulas de un año tienen un máximo de 13 alumnos, y las de dos años, 20. En infantil y primaria, el colegio dispone de dos vías con 25 alumnos por clase, mientras que en secundaria el límite se amplía a 30.
Sin embargo, es en Bachillerato, la única etapa puramente privada del centro, donde han podido adaptar aún más estas cifras. "No es lo mismo tener en clase 35 que tener 12", ha señalado la responsable. De hecho, en asignaturas específicas de esta etapa, los grupos se han reducido a 15 o 17 estudiantes, lo que ha permitido un acompañamiento mucho más cercano. Este seguimiento ha dado sus frutos en pruebas como la EBAU: "Nuestras notas son muy buenas, es decir, son muy altas. El año pasado, uno de nuestros alumnos obtuvo la nota más alta de todo el distrito", ha subrayado.
Escolapios se ha posicionado como el único centro de la capital que ha mantenido la jornada partida en infantil y primaria, con un horario lectivo de 10:00 a 13:30 y de 15:30 a 17:30 horas. Para facilitar la conciliación, las instalaciones permanecen abiertas desde las 7:45 hasta las 18:30 horas. "Nos hemos ido adaptando a las necesidades de las familias", ha afirmado Chamarro. Para cubrir esta amplia franja, ofrecen servicios como el programa de madrugadores y un comedor con cocina propia. Este último es un valor añadido importante: dos cocineras integradas en la plantilla preparan los menús diariamente desde primera hora de la mañana, evitando el uso de catering externo. Además, estos servicios se pueden "utilizar de forma mensual, trimestral o puntual, adaptándose a los turnos laborales o imprevistos de los padres".
En el ámbito pedagógico, el colegio ha incorporado espacios específicos como el "atelier" para los alumnos de infantil, diseñado para fomentar la creatividad y el desarrollo mental en grupos reducidos. Pero la educación en Escolapios no se limita a los alumnos; la implicación de los hogares ha sido un pilar fundamental a través de la "escuela de familias".
El centro ha organizado sesiones formativas sobre temas variados y de gran utilidad. Recientemente, han contado con una logopeda para enseñar a corregir la pronunciación, charlas sobre nutrición equilibrada y hasta sesiones impartidas por un coronel de la Subdelegación de Defensa sobre cómo los menores se saltan los controles parentales en dispositivos electrónicos. "Consideramos que la formación no termina a las cinco y media, sino que si ellos nos ayudan, es continuo, y nosotros podemos alcanzar unos objetivos mayores", ha valorado la directora.
Finalmente, el colegio apuesta fuertemente por la internacionalización y las experiencias vitales. Los alumnos participan en "viajes a París en cuarto de la ESO y a Roma en primero de Bachillerato". Además, mantienen un prestigioso "programa de intercambio con Estados Unidos que ha cumplido más de 25 años".
A través de esta iniciativa, los estudiantes viajan a Nueva York y conviven con familias americanas en ciudades como Chicago o San Antonio. "Al final, sales con 18 años, has visitado no sé cuántos países, has hecho no sé cuántas actividades, pero también gracias a que las familias se implican", ha concluido Chamarro, agradeciendo el compromiso económico y personal de los padres con la educación de sus hijos.
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