Los representantes de los trabajadores del Centro Penitenciario de Soria alertan sobre la extrema vulnerabilidad de la plantilla ante la presencia de estupefacientes y la escasez de recursos.
Los sindicatos TAMPM, UGT-ACAIP, APFP y CCOO del CP Soria han elevado la voz este miércoles tras lo que consideran como "graves hechos" que sucedieron anteayer lunes 27 en el centro penitenciario de Soria. Unos hechos que constatan "la extrema vulnerabilidad de los trabajadores y la falta de control por parte de la aministración" en estas instalaciones.
Según relatan, los funcionarios de servicio tuvieron que intervenir de manera urgente y de forma profesional con dos internos que presentaban cuadros clínicos críticos tras el consumo de los denominados cannabinoides sintéticos. "Esta sustancia, conocida coloquialmente como 'papel fumado', consiste en folios impregnados de potentes sustancias psicoactivas que resultan indetectables en los controles rutinarios y cuyos efectos sobre la salud son imprevisibles y, a menudo, letales", explican las organizaciones sindicales en un comunicado conjunto.
En la exposición de los hechos, los sindicatos han resaltado la "rápida y eficaz intervención de los trabajadores penitenciarios" con la que se logró estabilizar a ambos internos en primera instancia, "salvándoles la vida antes de su traslado de urgencia al Hospital Santa Bárbara de Soria".
A raíz de este episodio, y gracias a las investigaciones realizadas por los funcionarios, fueron efectuados diversos registros y cacheos en los que fueron halladas diversas sustancias (papel fumado) "compatibles, a falta de análisis por sanidad, con las sustancias consumidas por varios internos de la prisión, evitando con ello que se pudiesen dar más casos como los mencionados".
Ante esta situación, los sindicatos denunciantes han recalcado que este "no es un incidente aislado. El avance de estas sustancias en las prisiones españolas está dejando un rastro de violencia y peligro". Para avalar esta afirmación, han expuesto que el 26 de abril, en la prisión de Dueñas (Palencia), un interno bajo los efectos de estos mismos cannabinoides "agredió violentamente a un compañero, partiéndole la rodilla". Ello llevó a que el funcionario tuviera que ser "evacuado en ambulancia y presenta lesiones de gravedad".
Ante lo que conciben como "pasividad" de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, por no haber implementado protocolos efectivos sigue de detección ni tampoco medidas de seguridad reforzadas, los sindicatos exigen, entre otros partados, el incremento de la seguridad y vigilancia en los puntos de entrada de sustancias; la protección jurídica y física real para los funcionarios que enfrentan estos brotes de psicosis y violencia; un protocolo de contención clínica; y servicios médicos las 24 horas todos los días del año.
La representación sindical incide en que a la peligrosidad de las nuevas drogas se suma la "falta alarmante de personal médico" ya que la asistencia sanitaria interna está bajo mínimos, lo cual "sobrecarga a los funcionarios de vigilancia en situaciones de emergencia médica y al propio servicio sanitario".
Aluden también al déficit de plantilla de funcionarios, porque "la escasez de personal general dificulta mantener el orden y la seguridad necesarios" lo cual lleva a que la situación sea "crítica".
Para concluir, insisten en que no permitirán que "la desidia administrativa siga costando la integridad física de nuestros compañeros".
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