La historiadora Marta Poza ofrece esta tarde una conferencia en El Burgo de Osma sobre el arte y la liturgia en la época de San Pedro de Osma. La ponencia, enmarcada en los cursos de Santa Catalina, analizará la reforma eclesiástica y planteará hipótesis sobre la fisonomía de la catedral románica original del siglo XII.
El centro cultural San Agustín de El Burgo de Osma acoge hoy, a las 20.00 horas, una relevante ponencia de la historiadora Marta Poza. La cita se enmarca dentro de las actividades complementarias de los cursos de verano de Santa Catalina, coincidiendo además con el ciclo de conferencias organizado con motivo del 925 aniversario de la fundación de la localidad burgense.
Bajo el título 'Tiempo de restauración, tiempo de reforma, tiempo de románico… Arte y liturgia en tiempos de Pedro de Osma', la investigadora abordará la profunda transformación que experimentó la diócesis a partir del año 1101. Aquel momento histórico, marcado por la llegada de Pedro de Bourges al obispado, supuso un punto de inflexión que trascendió la mera reconstrucción de la antigua sede oxomense acordada previamente en el Concilio de Husillos.
El nuevo prelado, de origen cluniacense y estrecho colaborador del arzobispo toledano Bernardo de Sédirac, se convirtió en un firme impulsor del rito romano en los territorios bajo su influencia. Para llevar a cabo esta tarea, el obispo contó con el respaldo de la Corona, lo que le permitió emprender una profunda renovación de las costumbres del clero y combatir prácticas extendidas en la época como la simonía y el nicolaísmo.
La labor de Pedro de Osma no se limitó a la disciplina eclesiástica, sino que buscó integrar de manera más activa a los fieles en las celebraciones. Asimismo, defendió con determinación el patrimonio de la Iglesia frente a las injerencias del poder civil, un éxito que caló con tanta fuerza en la memoria colectiva de la comarca que sus logros terminaron decorando, años después, su propio túmulo funerario.
Más allá de su labor pastoral, se asume que el obispo impulsó la edificación de un nuevo templo catedralicio que reflejara las corrientes artísticas que comenzaban a expandirse por los grandes centros religiosos europeos. Este estilo, el románico, pretendía dotar a la diócesis de una estética acorde a los nuevos tiempos, vinculada estrechamente al amparo de la monarquía.
Sin embargo, la fisonomía exacta de aquella primera catedral de la década de 1100 sigue siendo un misterio, toda vez que no se conservan restos materiales de la construcción original. Ante esta ausencia de certezas, la conferencia de Marta Poza planteará diversas hipótesis sobre cómo pudieron ser las trazas iniciales de la edificación, tomando como referencia otros modelos arquitectónicos factibles de la época.
La ponente cuenta con una dilatada trayectoria académica en el estudio del románico peninsular, habiéndose doctorado en la Universidad Autónoma de Madrid con una tesis sobre las portadas historiadas en Castilla y León. Desde 2006, desarrolla su labor docente en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid, centrando sus investigaciones en la escultura y la iconografía medieval.
A lo largo de su carrera, Poza ha colaborado en destacados proyectos de investigación sobre arquitectura monástica y ha participado en los catálogos de importantes exposiciones nacionales. Habrá que estar a la espera de las conclusiones de esta tarde para descubrir los secretos de un templo que, aunque desaparecido, sentó las bases del patrimonio burgense.
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