Los trabajadores de la residencia pública de mayores Los Royales, dependiente de la Junta de Castilla y León, denuncian una situación "insostenible" por la escasez de personal, unas ratios que consideran "de hace 30 años" y el incremento de residentes con gran dependencia. Aseguran que la falta de efectivos repercute directamente en la calidad asistencial, dificulta la conciliación de la plantilla y provoca un continuo abandono de profesionales hacia otros servicios como Sacyl.
Los trabajadores de la residencia pública Los Royales, dependiente de la Junta de Castilla y León, han trasladado a Soria Noticias su preocupación por la situación que atraviesa el centro debido, aseguran, a la falta de personal.
La situación no es nueva y viene siendo denunciada desde hace años. La plantilla asegura que las ratios de atención "son las de hace 30 años", mientras el perfil de los residentes ha cambiado por completo y exige unos cuidados mucho más intensivos.
Si hace décadas la mayoría de usuarios eran personas con un mayor grado de autonomía, actualmente el ingreso se produce con un grado 3 de dependencia, aseguran. Esto supone “atender a personas que necesitan ayuda permanente para prácticamente todas las actividades de la vida diaria y que, en numerosos casos, requieren la intervención de dos profesionales para realizar movilizaciones o cambios posturales con seguridad”.
La situación, explican, se agrava por la escasez de personal disponible. Los trabajadores indican que en algunos módulos solo tres auxiliares atienden por la mañana a 24 residentes y únicamente dos lo hacen durante el turno de tarde. A ello se suma, denuncian, que actualmente permanecen sin cubrir ocho líneas de vacaciones, lo que incrementa todavía más la carga de trabajo.
"Trabajamos a mínimos casi todos los días", resume una de las profesionales consultadas. En la residencia viven cerca de 200 personas, muchas de ellas grandes dependientes que precisan el uso de grúa o la actuación conjunta de dos trabajadores para poder ser movilizadas. Además de estas tareas, los auxiliares deben realizar el aseo diario, duchas, aplicación de cremas, vestido, alimentación, cambios de absorbentes, limpieza y el resto de cuidados continuados que, a diario, requieren los residentes.
La plantilla sostiene que esta falta de efectivos repercute directamente en la atención que se presta. "Yo esto no lo quiero para mi madre", afirma una trabajadora, quien insiste en que "al final no llegamos a prestar una buena atención, por más cariño que les intentemos dar a los residentes". Una situación que, añaden, también genera quejas entre las familias, aumentando la presión sobre unos profesionales que aseguran trabajar de forma constante al límite de sus posibilidades.
Los empleados denuncian igualmente las dificultades para disfrutar de sus descansos. "No podemos ni disponer de nuestros días libres porque nos los deniegan constantemente por falta de personal", lamentan. Según explican, la elevada carga asistencial provoca que muchos de los profesionales que se incorporan al centro abandonen el puesto poco tiempo después para incorporarse a Sacyl, donde encuentran mejores condiciones laborales. "La presión es conocida y cada vez menos gente quiere venir", aseguran.
La tensionada plantilla suma, además, un verano más las altas temperaturas registradas en el edificio durante el verano. Los trabajadores afirman haber comprobado noches con hasta 31 grados en algunas habitaciones, una situación que consideran especialmente complicada para personas mayores con un elevado grado de dependencia.
Desde la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León se defiende que se cumplen las ratios que marca la ley y se expresa la disposición de abordar estas cuestiones con la plantilla.
Desde el equipo dirigido por Yolanda de Gregorio se explica que hace aproximadamente tres meses se propuso la creación de grupos de trabajo junto con la Dirección del centro para analizar posibles mejoras tanto en materia de personal como en la organización de los procesos asistenciales, aunque esas reuniones finalmente no han llegado a celebrarse.
Respecto a la climatización, la Junta recuerda que ya ha licitado una actuación valorada en 115.000 euros para instalar sistemas de climatización en los comedores comunes y en los despachos situados en la planta baja de la residencia, con un plazo de ejecución previsto de dos meses. Paralelamente, ha encargado un estudio técnico para analizar posibles mejoras en el propio edificio.
No obstante, desde la Administración autonómica reconocen que las soluciones estructurales no son sencillas. Argumentan que cualquier actuación debe compatibilizarse con las condiciones de salud de los residentes, muchos de ellos con pluripatologías, lo que, según señalan, limita la implantación generalizada de sistemas de aire acondicionado. En cualquier caso, las actuaciones previstas no estarán finalizadas durante el presente verano.
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