La Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental ha actualizado la autorización ambiental de la granja porcina de Adradas para adaptarla a las mejores técnicas disponibles. La explotación, de 3.120 plazas de cebo, deberá aplicar medidas estrictas para reducir sus emisiones y controlar las aguas subterráneas.
La Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental ha modificado la autorización ambiental de la explotación de cebo de Adradas para adaptarla a las mejores técnicas disponibles (MTD). La resolución, publicada este viernes en el Boletín Oficial de Castilla y León, afecta a una instalación con capacidad para 3.120 plazas.
La orden, firmada por el consejero Joaquín Antonio Pino el pasado 20 de julio de 2026, culmina un proceso de revisión de oficio iniciado en marzo de 2022. Esta actualización unifica en un solo texto la licencia original de 2009 y las modificaciones posteriores de la explotación.
La granja, ubicada en el paraje de Ribasaltas, cuenta con una superficie construida de 3.212 metros cuadrados dentro de una parcela de más de 50.000 metros cuadrados. Con una capacidad de 3.120 plazas para cerdos de cebo de 20 a 120 kilogramos, la actividad equivale a 374,40 unidades de ganado mayor (UGM).
La resolución establece un condicionado técnico estricto para reducir el impacto de la actividad ganadera en el entorno de Adradas, municipio situado en la Zona Vulnerable Almazán. Entre las principales obligaciones destaca la implantación de un sistema de gestión ambiental (SGA) que deberá ser auditado por primera vez antes del 1 de julio de 2027 y, posteriormente, cada tres años.
Para el control de las aguas subterráneas y la prevención de filtraciones, el titular deberá instalar un mínimo de tres piezómetros (uno aguas arriba y dos aguas abajo de la granja). Además, se exige que todas las dependencias con animales estabulados se sitúen sobre solera impermeabilizada.
La explotación genera anualmente unos 4.680 metros cúbicos de estiércol líquido, equivalentes a 18.984,68 kilogramos de nitrógeno. Para su gestión, se ha diseñado un sistema mixto:
En cuanto a las emisiones a la atmósfera, la granja emite anualmente 3.797,31 kilogramos de amoniaco y 41.528,22 kilogramos de metano. Para mitigar estas cifras, las nuevas balsas de almacenamiento deberán reducir las emisiones de amoniaco en al menos un 80% mediante cubiertas flotantes u otras técnicas combinadas. Asimismo, el transporte de los residuos deberá realizarse en sistemas herméticos y se prohíbe la aplicación de purines mediante sistemas de plato, abanico o cañón.
El titular dispone ahora de un plazo de seis meses para adaptar la explotación a las mejores técnicas disponibles y de un año para la puesta en marcha de las nuevas infraestructuras de almacenamiento de deyecciones.
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