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Soria, primera y única provincia de España declarada Reserva Starlight, lugar ideal para el astroturismo y ver el eclipse

Soria, primera y única provincia de España declarada Reserva Starlight, lugar ideal para el astroturismo y ver el eclipse

Actualizado 10/08/2026 20:23

“El cielo soriano no tiene competencia y es gratis. Hay que mirarlo y disfrutarlo” | “Observar el cielo da paz y ayuda a la salud y bienestar mental” | “El observatorio de Borobia debe ser motor y lanzadera”

La provincia de Soria es la única provincia de España –y el territorio más extenso de Europa– que es Reserva Starlight en su totalidad. Una certificación de la Fundación Starlight que se concedió en 2023, que garantiza y reconoce unos cielos nocturnos oscuros de gran calidad. Su baja contaminación lumínica convierte a Soria en un lugar europeo ideal para el astroturismo. “Un dato relevante que hay que recordar y dar a conocer, y que tiene que servir para potenciar el creciente astroturismo, cada vez más de moda, en el que nuestra provincia tiene que destacar y posicionarse muy bien a nivel nacional e internacional. Tenemos posibilidades y recursos. No debemos dejar que otros se anticipen. Estamos a tiempo aún, aunque si no espabilamos nos van a adelantar, porque ya hay otras propuestas e iniciativas en España apoyadas con inversión”, señalan los responsables del observatorio de Borobia, que lleva abierto al público desde 2002. En este sentido, y a modo de aviso, aluden al centro Galáctica de Arcos de las Salinas, creado el año 2023 en la comarca de Gúdar-Javalambre de Teruel. “Soria y el observatorio de Borobia hemos sido pioneros y los primeros de España. Sería una pena que nos quedáramos atrás”, remarcan. Una advertencia que adquiere un valor especial, a punto de celebrarse el eclipse total de este 12 de agosto; y la provincia de Soria es uno de los lugares del mundo en el que mejor se verá, al quedar en la línea directa de la trayectoria de sombra.

Soria Noticias ha traído a su ‘Charla a 2’ el astroturismo, el perfil de este tipo de turistas, sus posibilidades o la trascendencia y el papel del observatorio El Castillo. En el suelo, se pueden encontrar lugares con cosas mejores que las que hay en Soria. Pero el cielo soriano no tiene competencia. “Y el cielo es gratis. Está ahí. Hay que mirarlo y disfrutarlo, señala la astrónoma Azahara Rojo. Son una barbaridad las previsiones de afluencia masiva de gente a Soria para seguir el eclipse: se habla de cientos de miles de visitantes. “El eclipse no puede quedar en una estrella fugaz del astroturismo que desaparece”, subrayan Alberto Jiménez, técnicos de Diputación para el eclipse.

Borobia: “No nos creemos el potencial del astroturismo”

La consolidación del observatorio de Borobia pasa por un convenio estable entre las instituciones, que potencie su actividad, garantice su financiación y permita la imprescindible estabilidad laboral de su personal. Esta instalación “es un éxito, esperamos que los responsables políticos sean conscientes de su valor para Soria”.

“Nos pasamos la mayor parte de nuestra vida mirando desde el horizonte hacia abajo, sin darnos cuenta de que en cuanto alzamos la cabeza al cielo descubrimos que ahí está la otra mitad del paisaje, y además es tan grande e inabarcable que resulta incomprensible para nosotros, por su inmensidad. Por eso nos parece mágico”, afirma Alberto Jiménez Carrera, divulgador de astronomía del observatorio de Borobia, que en la actualidad trabaja como técnico de Diputación en la organización provincial del eclipse total del día 12 de agosto. “Y en esto de mirar al cielo, en Borobia y en la provincia no nos gana nadie. Me han dicho personas de pueblos que, desde pequeños, miraban las estrellas, las Perseidas, la Vía Láctea... Pero como están ahí y se ven, no lo valoramos. No somos conscientes del cielo que tenemos... No nos creemos el potencial que puede tener”, dice la astrónoma del observatorio de Borobia, Azahara Rojo Roncero. “La gente viene y se va relajada, con paz, feliz. Una cosa en que me fijo cuando miran por primera vez por el telescopio, especialmente los niños, es en las caras, que les cambian cuando ven la luna o Saturno. La experiencia de observar el firmamento resulta emocionante, es uno de los espectáculos más bonitos que se puede ver, un momento de intimidad con uno mismo. La gente queda contenta y se generan otras conexiones con el entorno”, relata. Azahara apunta que el astroturista es un visitante de calidad, con cierto poder adquisitivo, nivel de estudios, cuidadoso y sensible con el medio ambiente. Busca diferentes actividades, se muestra interesado por la cultura, el arte, la música, las tradiciones, la naturaleza y disfruta de las posibilidades que ofrece Soria. Además, asegura que el astroturismo ayuda a la salud y bienestar mental.

Por su parte, Alberto Jiménez Carrera destaca el certificado Starlight que tiene toda la provincia de Soria, que reconoce la limpieza y la oscuridad de sus cielos. Resalta que es la única provincia de España que ha recibido el reconocimiento de la Fundación Starlight, lo que ha obligado al cumplimiento de una serie de parámetros y normativas. “La Diputación y los ayuntamientos han trabajado y han hecho un esfuerzo para conseguir que la provincia sea reserva Starlight, el mayor territorio de Europa con esa certificación. Pero no lo estamos vendiendo y tenemos que hacerlo porque las posibilidades del astroturismo son grandes, es un sector que ha crecido muchísimo”, remarca. Sin embargo, teme que, habiendo sido los primeros, otros lugares se pongan por delante. “Los responsables de las administraciones con capacidad para tomar decisiones deben reflexionar”, recalca, “porque el astroturismo puede ser un recurso de desarrollo rural muy potente”. Explica que suele ser una actividad nocturna que requiere pernoctar, por lo que impulsa la creación de alojamientos y otros servicios, porque luego el turista quiere realizar visitas de otro tipo por el entorno. “Tenemos que ofrecer nuevas propuestas, generar relatos atractivos y motivadores que posibiliten experiencias atractivas. Las actividades de astronomía, que se realizan en el observatorio y en el exterior, se combinan con música, senderismo o el disfrute de nuestra riqueza patrimonial y cultural”, añade Azahara.

Los responsables del observatorio de Borobia consideran que lo primero que hay que hacer, para potenciar y consolidar el astroturismo en Soria, “es asentar lo que hay, continuar con actividades y experiencias de calidad diferencial” y, en este sentido, aluden al propio observatorio como “motor y lanzadera”. Explican que así es como está concebido el proyecto, “de Borobia hacia afuera, hacia toda la provincia. Es un recurso clave. El observatorio El Castillo es una iniciativa pionera que hay que aprovechar y relanzar, con actuaciones y propuestas de calidad que podemos ofrecer al público. Es un reclamo que no lo tienen otras provincias. Fuimos los primeros, tenemos que aprovechar la experiencia de casi 25 años. Luego, vayamos extendiendo esta experiencia a otros lugares de la provincia”. “Hay que contemplar el proyecto desde el punto de vista empresarial, como punto de partida de nuevas inversiones”, continúan, “si tenemos el cielo que es reserva Starlight, con las garantías que esto conlleva, lo que toca es valorar qué recursos tenemos, qué inversiones hacen falta y qué iniciativas hay que poner en marcha. Todos tenemos que colaborar para hacer del astroturismo un recurso de desarrollo que no se nos escape”, dicen Azahara y Alberto. Además, advierten que el interés por el cielo y el astroturismo extiende sus beneficios en diversos ámbitos, como la mejora de los pueblos y sus servicios, el reforzamiento de la cultura propia y tradiciones, el impulso del emprendimiento, la fijación de población... “Borobia es un ejemplo de dinamización gracias a la astronomía y el turismo que genera. Pero no somos conscientes del potencial económico y social que tiene, de la gente que arrastra. Debemos hacer las cosas bien”, insiste Alberto Jiménez. Explica que el observatorio de Borobia nació como una iniciativa popular, de las inquietudes de los vecinos, en los bares del pueblo, que ha salido adelante gracias al esfuerzo de todos y a la sensibilidad –en ese momento– de una corporación joven que fue favorable a la idea.

El proyecto se presentó y obtuvo fondos para su construcción del programa europeo de desarrollo rural Proder, gestionado por la asociación Proynerso. “Y nos lanzamos porque no teníamos nada que perder, y por ser un recurso innovador de desarrollo para el pueblo, cuando otros sectores tradicionales, como la agricultura y la ganadería, y antiguamente la minería, se habían caído”. En ese momento, relata, no había ningún observatorio abierto al público en España. Uno de los problemas ha sido el déficit de alojamiento en Borobia. Alberto Jiménez cuenta que llaman grupos de colegios y otras entidades a los que tienen que decir que no. Incluso hicieron una campaña de promoción hace unos años en Guadalajara y Madrid, y tuvieron que pararla porque querían venir grupos de 100 y de hasta 200 personas “y carecíamos de capacidad de alojamiento”. “Este es un reto pendiente, un albergue, más casas rurales...”, indica. Hasta el año 2015, el observatorio lo gestionó una empresa que se creó en el inicio, pero a partir de esa fecha se hizo cargo el Ayuntamiento, y las personas que atienden el observatorio son trabajadores municipales.

La singularidad del observatorio de Borobia es que su cielo también tiene certificación Starlight; que está en una ubicación privilegiada a los pies del Moncayo; que ofrece una actividad continuada durante todo el año; y que cuenta con el telescopio Coyote de investigación, el mayor de los que ofrecen visión directa a través de un ocular, por el que miran todos los visitantes, aunque la visión puede proyectarse en pantallas. También, se está terminando de construir un planetario, financiado con fondos europeos, que ampliará las posibilidades del observatorio, que ya no dependerá de las condiciones meteorológicas.

En primera fila

Azahara Roja Roncero, astrónoma y divulgadora

Puede decirse que lo de interesarse por mirar las estrellas le viene de cuna, sus padres le dicen que “desde siempre”. Estudió Física en Madrid y un máster de Astronomía en Canarias. Llegó hace 13 años como becaria al observatorio El Castillo de Borobia y ya es una borobiana más. “Me enamoré de este cielo”, confiesa. Siempre ha querido dedicarse a las estrellas “y en Madrid no hay, nos las han robado”, lamenta. Por eso, en el pequeño pueblo del Moncayo tuvo la oportunidad de comprobar que ese cielo que había estudiado en la teoría existe de verdad y se puede ver, y la conexión ha sido un flechazo. Una conexión que esta astrónoma también quiere que surja en los miles de visitantes que se acercan hasta el observatorio: “La gente se va súper contenta, se siente a gusto”. Reconoce que su vida en Borobia fue algo “chocante” en un principio, pero “la gente me acogió muy bien y me han ayudado mucho”.

Alberto Jiménez Carrera, técnico para el eclipse

Es doctor en Historia, pero siempre ha tenido fascinación por las estrellas. Así que cuando surgió la oportunidad de sacar adelante el proyecto del observatorio de Borobia no se lo pensó dos veces y participó en él desde el primer momento, lo que le ha permitido formarse como divulgador de la astronomía. Le pareció “maravilloso” dedicarse a lo que le gusta, y encima en su pueblo. Además de astrónomo en el observatorio, es el técnico de Diputación encargado de organizar y gestionar el evento del eclipse solar del próximo día 12 de agosto en la provincia. Junto a la astronomía, la otra ‘pasión’ de Alberto es su pueblo. El compromiso por el futuro y desarrollo de Borobia fue lo que le motivó para apostar por la creación del observatorio como socio fundador, además de su afición por la astronomía. Cree que el observatorio es un recurso clave para impulsar el turismo de la localidad, un pilar relevante.

El zaguán de la redacción, por Patxi Veramendi, cofundador de Soria Noticias

Me daría mucha rabia tener que darle la razón a los fundadores del observatorio de Borobia hace 24 años, Alberto Jiménez Carrera y Blas Jiménez Orte, que advierten que, siendo nosotros los primeros en ver las posibilidades del astroturismo, otras provincias nos van a adelantar en el desarrollo de ese turismo, cuando, encima, Soria es la única provincia que ahora mismo tiene la certificación Starlight por ofrecer unos cielos limpios y de calidad. El de Borobia fue el primer observatorio abierto al público, pero las instituciones sorianas no han sido conscientes (o han preferido mirar para otro lado) de la importancia de ese proyecto. Aún estamos a tiempo. El observatorio va a abrir, enseguida, un nuevo planetario que se está terminando; y el eclipse total del 12 de agosto puede ser un punto de inflexión en la apuesta institucional por el astroturismo en la provincia.

Hace años, pasó algo parecido con los dinosaurios. En 1991, la Diputación ideó la Ruta de las Icnitas. Desde entonces, se han hecho tímidas actuaciones e inversiones, pero no hemos dado un golpe contundente encima de la mesa para hacer suficientemente atractiva nuestra propuesta. Nos han adelantado. Y no voy a hablar de la Dinópolis de Teruel. Voy a ser menos ambicioso. Nuestros vecinos de La Rioja nos han dado ‘pa'l pelo’ con su Centro Paleontológico de Enciso, inaugurado en abril de 2006. Y está la olvidada construcción de un digno centro de visitas y arqueódromo en Numancia... O ya que hablamos de Borobia, seguimos esperando la declaración de Parque Natural del Moncayo en la vertiente soriana... ¿Sigo?

Es que nos pinchan y no sangramos.

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