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El último medio siglo que ha cambiado Soria deja menos habitantes, más empleo y una provincia que resiste

El último medio siglo que ha cambiado Soria deja menos habitantes, más empleo y una provincia que resiste

Actualizado 27/08/2026 08:18

Soria ha ganado en algunos indicadores por habitante mientras ha perdido habitantes en el último medio siglo. Esa es la paradoja que atraviesa el último informe del Consejo General de Economistas de España: la provincia se sitúa en posiciones relativamente buenas cuando las cifras se dividen entre una población cada vez menor, pero queda en los últimos puestos cuando se mide el volumen absoluto de actividad, población, PIB o inversión empresarial en I+D.


Soria ha perdido escala demográfica durante el último medio siglo, pero no puede decirse que haya experimentado un deterioro generalizado de todos sus indicadores económicos y sociales. Esa es una de las principales conclusiones que se desprenden del informe ‘50 años de evolución económica, social, empresarial e institucional de las provincias en España (1975-2025)’, elaborado por el Consejo General de Economistas de España y la Cámara de Comercio de España.

El documento dibuja una provincia que ha quedado cada vez más pequeña en términos demográficos y económicos en comparación con el conjunto del país, pero que, al mismo tiempo, presenta algunos indicadores de resistencia. La paradoja soriana radica, precisamente, en esta resiliencia: la provincia conserva una población activa relativamente participativa y una tasa de paro inferior a la media española, pero carece de la masa demográfica suficiente para cambiar la tendencia territorial acumulada durante décadas.

El dato que mejor resume esta evolución es el demográfico. Soria contaba con 117.481 habitantes en 1970 y 88.796 en 2021, lo que supone una pérdida de 28.685 personas y un descenso del 24,42%. En el mismo periodo, España incrementó su población un 39,25%. Como consecuencia, el peso de Soria sobre el conjunto de la población española pasó del 0,25% al 0,19%.

El problema no consiste únicamente en haber perdido habitantes, sino en que la provincia ha evolucionado a un ritmo muy inferior al de España. Mientras el país aumentaba su población y concentraba buena parte del crecimiento en áreas metropolitanas, litorales y grandes ciudades, Soria quedaba al margen de esa dinámica.

Municipios cada vez más pequeños

La pérdida de población tiene además una expresión territorial especialmente intensa. Soria cuenta actualmente con 183 municipios y 116 de ellos tienen menos de 101 habitantes. Otros 48 se sitúan entre los 101 y los 500 habitantes.

En conjunto, 164 de los 183 municipios sorianos no alcanzan los 500 habitantes. Solo la capital supera los 20.000.

La estructura municipal revela así que la despoblación no es únicamente una cuestión de volumen provincial. Es también un proceso de fragmentación y pérdida de escala de buena parte del territorio. La provincia conserva una extensa red de pequeños municipios, pero cada vez con menos habitantes y, por tanto, con mayores dificultades para mantener población, actividad económica y servicios.

La población en edad de trabajar apenas crece

La evolución del mercado laboral ofrece una de las claves del diagnóstico. La población en edad de trabajar —entre 16 y 65 años— apenas ha variado en Soria en medio siglo. Ha pasado de unas 77.100 personas en 1975 a 78.800 en 2025, un incremento de tan solo el 2,20%. En España, en cambio, este grupo de población aumentó un 65,54%.

El problema, por tanto, no es solo que Soria tenga menos habitantes, sino que apenas ha aumentado el número de personas que pueden incorporarse al mercado laboral.

Sin embargo, dentro de ese reducido grupo sí ha crecido la población que trabaja o busca empleo. La población activa pasó de 36.100 personas en 1975 a 45.300 en 2025, un aumento del 25,48%.

No hay una contradicción entre ambos datos. Soria tiene prácticamente el mismo número de personas en edad de trabajar que hace 50 años, pero una proporción mayor de ellas participa ahora en el mercado laboral. Es decir, ha aumentado la participación laboral sin que haya aumentado apenas la base demográfica que la sostiene.

Esto explica una de las paradojas de la provincia: hay relativamente poco desempleo, pero también hay pocos trabajadores potenciales.

Menos paro, pero también menos población

Los datos más recientes muestran una situación laboral favorable en términos comparativos. La tasa de paro de Soria se situó en el 8,39% en 2025, frente al 9,89% del conjunto de España.

La cifra coloca a la provincia por debajo de la media nacional, pero no debe interpretarse como señal de que Soria disponga de un mercado laboral amplio. Una provincia puede tener poco paro porque también tiene poca población activa. El reto soriano no es tanto absorber un gran número de desempleados como disponer de suficientes trabajadores para sostener y hacer crecer su actividad económica.

La provincia presenta, por tanto, una situación distinta a la de territorios con un elevado desempleo: su problema fundamental no es tanto la existencia de un gran excedente de mano de obra como la reducida dimensión de su población laboral.

La inmigración frena, pero no revierte, el declive

La llegada de población extranjera se ha convertido en uno de los principales elementos de compensación demográfica durante las últimas décadas. El peso de la población inmigrante en Soria ha aumentado de forma significativa desde finales de los años noventa y este 2026 supera el 19%.

La inmigración ha permitido amortiguar la pérdida de habitantes y ha contribuido también a sostener la población en edad laboral. Sin embargo, su efecto no ha sido suficiente para invertir la trayectoria demográfica acumulada.

El problema es que la provincia parte de una estructura de población envejecida y de un saldo vegetativo negativo. Las defunciones superan a los nacimientos de forma estructural, de modo que la llegada de población puede contener el descenso, pero no elimina las causas profundas de la pérdida demográfica.

Una posición favorable en desigualdad

El informe ofrece también indicadores que matizan el diagnóstico negativo. En 2023, el índice de Gini de Soria se situó en 28,7, por debajo del 32,1 registrado para el conjunto de Españaa. La distribución de la renta presenta, por tanto, una menor desigualdad que la media nacional.

Es otro ejemplo de cómo la evolución de Soria no puede reducirse a una sucesión de indicadores negativos. La provincia ha perdido población y peso relativo, pero algunos de sus indicadores sociales y laborales presentan posiciones comparativamente favorables.

El informe obliga así a diferenciar entre el declive demográfico y el deterioro generalizado. No son necesariamente fenómenos equivalentes.

El efecto denominador

El propio análisis de los datos publicados por el Consejo General de Economistas de España introduce otro elemento importante para interpretar la posición de Soria. La provincia aparece con frecuencia entre las que presentan peores resultados en términos absolutos —por ejemplo, por población, tamaño económico o volumen de inversión empresarial en I+D—, pero puede mejorar notablemente su posición cuando determinados indicadores se expresan por habitante.

Es el denominado efecto denominador: al dividir una magnitud económica o de inversión entre una población muy reducida, el resultado por habitante puede ser comparativamente elevado aunque el volumen total sea pequeño.

Esta circunstancia obliga a leer con cautela las clasificaciones provinciales. Soria puede ocupar simultáneamente una posición desfavorable por volumen y relativamente favorable por habitante. Sucede, por ejemplo, con las inversiones públicas, donde Soria aparece como la provincia que más invierte en proporción a su tamaño

En 2021, frente a una media nacional del 0,85% del PIB, Soria fue la segunda provincia de España con mayor esfuerzo relativo, con un 3,62%. El informe explica que, junto a provincias como Teruel, se trata de "provincias interiores, de baja densidad y reducido tamaño económico, donde el esfuerzo relativo es muy elevado porque la inversión se mide sobre una base de PIB pequeña", y lo interpreta como una "función compensadora de la inversión pública, orientada a garantizar dotaciones mínimas y accesibilidad territorial.".

Sucede con el capital acumulado en infraestructuras por habitante (2021, España=100): Soria es la segunda provincia de España, con un índice de 323 (Huesca lidera con 339). Este grupo, dice el informe, está formado "casi exclusivamente por provincias interiores, poco pobladas y con fuerte presencia de infraestructuras extensivas (red viaria, hidráulica o ferroviaria), donde el capital acumulado se reparte entre pocos habitantes".

Pero resistir no es revertir

El conjunto de los datos conduce a una conclusión que va más allá del tópico de una provincia que simplemente dice adiós a sus habitantes. Soria ha perdido casi una cuarta parte de su población desde 1970, ha reducido su peso sobre el conjunto nacional, mantiene una estructura municipal extraordinariamente fragmentada y apenas ha incrementado en 50 años su población potencialmente activa.

Son cambios que han reducido su escala territorial y su capacidad para generar masa crítica. Pero, al mismo tiempo, la población activa ha aumentado un 25,48%, el desempleo se mantiene por debajo de la media española, la inmigración ha contribuido a amortiguar el declive y la desigualdad de renta es inferior a la nacional.

La paradoja es, por tanto, que Soria ha mejorado su capacidad para utilizar laboralmente la población que conserva, pero no ha conseguido recuperar la masa demográfica necesaria para modificar su trayectoria.

El informe sitúa así el principal problema de la provincia en una cuestión de escala. Soria no aparece en 2025 como un territorio económicamente colapsado, sino como una provincia demográficamente pequeña, envejecida y muy fragmentada, con una base laboral insuficiente y un peso cada vez menor dentro de España.

La diferencia es importante. Soria ha conseguido resistir en determinados indicadores, pero resistir no equivale a revertir la despoblación.

Algunas claves de 50 años

  • Población potencialmente activa (PPA): Soria es una de las provincias, junto con León, donde la PPA apenas ha crecido entre 1975 y 2025 ("un incremento inapreciable"), frente a los fuertes aumentos de Canarias, Baleares o el litoral mediterráneo.
  • Envejecimiento: aparece de forma recurrente en el grupo de provincias de baja densidad donde los servicios públicos ganan peso relativo precisamente porque hay menos actividad privada y más población mayor —el informe la cita junto a Zamora y Lugo en este punto, en el capítulo de inversión por ramas de actividad.
  • PIB real total (1975-2023): Soria está en el grupo de las diez provincias con menor crecimiento acumulado, con una tasa media anual del 2,05%, junto a Teruel (2,04%), Albacete (2,02%) y Zamora (2,03%). Solo Ávila queda peor. Lideran el ranking Lugo (2,41%), Ourense (2,39%) y Cáceres (2,34%).
  • PIB real per cápita (1975-2023): al dividir por población, Soria se coloca entre las provincias con mayor crecimiento por habitante, con una tasa en torno al 1,91% anual, justo por detrás de Lugo, Cáceres y Ourense y por delante de Cuenca o Zamora. El informe lo explica sin rodeos: en estas provincias "el avance del producto agregado se ha traducido en mejoras por persona particularmente intensas, en parte porque la trayectoria demográfica ha sido débil o regresiva y, por tanto, el denominador poblacional no ha absorbido una fracción elevada del crecimiento".
  • Tasa de actividad: Soria es una de las provincias que más ha aumentado su tasa de actividad en el periodo analizado (incremento superior a 10 puntos porcentuales e inferior a 13), en un grupo que incluye a Albacete, Huelva, Córdoba, Cuenca, Toledo, Madrid y Sevilla.
  • Paro total (2025): Soria, Segovia y Teruel son señaladas repetidamente como las provincias con menor porcentaje de desempleo, tanto total como juvenil. En el cuarto trimestre de 2025 la tasa de paro soriana rondaba el 8,5%, cerca de la media nacional pero con un dato que el informe resalta especialmente en el terreno del paro femenino.
  • Paro femenino (4º trimestre de 2025): aquí Soria destaca de forma explícita. Con una tasa del 6,06%, es una de las tres provincias (junto a Segovia y Lleida) con el paro femenino más bajo de España, por debajo del 7%. El informe lo subraya como "especialmente llamativo", porque Soria ocupa el puesto 21 en el ranking de paro total pero se cuela entre las mejores en paro femenino.
  • Paro juvenil: En el gráfico que mide el peso de los jóvenes parados sobre el total de desempleados de cada provincia, Soria pasa a estar entre las que tienen mayor proporción relativa de paro juvenil (por encima del 10%, junto a Baleares, Teruel, Huesca, Murcia y Huelva).
  • Mujeres sin empleo: Soria lidera —junto a Ávila, Segovia y Teruel— el grupo con menor número absoluto de mujeres sin empleo de toda España.
  • Gasto en I+D interna (2024): Soria queda entre las provincias con menor inversión absoluta, por debajo de los 50 millones de euros, junto a Cuenca y Guadalajara (y muy lejos de Madrid, con 6.908 millones, o Barcelona, con 4.024 millones).
  • Peso del gasto empresarial en I+D sobre el PIB provincial (2021): Soria registra el nivel más bajo de toda España, un 0,3%, junto con Cáceres, Ceuta y Melilla.
  • Evolución 1975-2021 de la participación empresarial en el gasto total de I+D: aquí Soria es la única "anomalía" negativa relevante del informe: mientras 49 de las 52 provincias españolas aumentaron el peso del sector empresarial en su I+D total entre 1975 y 2021, Soria registra un descenso de 4,3 puntos porcentuales, el mayor retroceso de España.
  • Personal empleado en I+D (2024): Soria está en el grupo de provincias que no llegan a los 1.000 empleados en el sector (junto a Albacete, Guadalajara y Cuenca, en la franja de 300 a 750 efectivos), muy lejos de Madrid (73.931) o Barcelona (49.195).
  • Crecimiento real de la inversión (1975-2021): Soria aparece entre las provincias con el crecimiento real más débil de la inversión, características de estructuras productivas maduras o en declive, envejecimiento demográfico y pérdida de población.
  • Ahorro familiar bruto: En el año 2000, Soria estaba entre las provincias con mayor tasa de ahorro familiar bruto de España (por encima del 17%). En 2008 seguía en el grupo de cabeza. El informe atribuye explícitamente esta posición al "efecto Tamames", derivado de la pérdida de población residente soriana: al reducirse la población, el ahorro agregado se reparte —de nuevo— entre menos personas.

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