La ayuda, dirigida a personas de 18 a 30 años, cubrirá desde la matrícula de la autoescuela hasta las clases y las tasas de Tráfico y dará prioridad a quienes tengan menos ingresos.
Sacarse el carné de conducir puede suponer un importante desembolso para un joven. Para aliviar ese coste, la Junta de Castilla y León pondrá en marcha ayudas de hasta 900 euros para que las personas de entre 18 y 30 años de la Comunidad puedan obtener el permiso de conducción de la clase B. La cuantía dependerá de la renta y las solicitudes con menores ingresos tendrán prioridad.
Las bases de esta nueva línea de subvenciones han sido publicadas este viernes en el Boletín Oficial de Castilla y León (BOCYL). La medida está pensada especialmente para facilitar la movilidad de los jóvenes y mejorar sus posibilidades de acceder a un empleo, una cuestión especialmente relevante en una Comunidad extensa y con una elevada dispersión de población.
La ayuda podrá alcanzar los 900 euros para las rentas inferiores a 1,5 veces el IPREM. Para quienes tengan rentas de entre 1,5 y 2,5 veces el IPREM, la subvención será de hasta 750 euros; entre 2,5 y 3,5 veces, de hasta 600 euros, y para rentas iguales o superiores a 3,5 veces el IPREM, de hasta 450 euros.
En todos los casos, la subvención estará limitada al gasto real. Es decir, la ayuda, sumada a otras subvenciones que puedan existir para la misma finalidad, nunca podrá superar el coste total de obtener el permiso.
Entre los gastos que podrán recibir apoyo se encuentran la matrícula de la autoescuela, las clases teóricas y prácticas y las tasas de Tráfico, incluidos los derechos de examen y la renovación de tasas, según las condiciones que concrete la convocatoria. Quedan fuera las pruebas médicas y psicotécnicas y otros gastos de gestión relacionados con la solicitud de la propia ayuda.
La concesión se realizará mediante concurrencia competitiva y el principal criterio será la situación económica de los solicitantes. Tendrán preferencia los jóvenes pertenecientes a unidades de convivencia con menores ingresos.
Además, las bases introducen una ventaja para las familias numerosas. En las de categoría general se aplicará un coeficiente reductor del 20% sobre la renta a efectos de la valoración, mientras que en las de categoría especial la reducción será del 30%.
Los beneficiarios deberán tener entre 18 y 30 años, residir y estar empadronados en un municipio de Castilla y León y obtener el permiso B en las condiciones y durante el periodo que establezca la futura convocatoria.
La medida tiene una lectura especialmente importante en los pueblos. En buena parte del medio rural, disponer de coche y permiso de conducir no es solo una cuestión de comodidad, sino una herramienta para poder ir a trabajar, estudiar, recibir formación, acudir a servicios públicos o mantener la actividad social. La propia Administración autonómica vincula la ayuda con la mejora de la empleabilidad, la emancipación y la fijación de población.
El permiso B también puede abrir posteriormente la puerta a permisos profesionales para el transporte de mercancías o viajeros, ampliando las posibilidades laborales de los jóvenes.
La iniciativa tendrá asimismo incidencia en las autoescuelas de Castilla y León, un sector con presencia local que se beneficiará del aumento de alumnos que pueda generar la nueva línea de subvenciones.
Por ahora, los jóvenes interesados tendrán que esperar a la convocatoria. Las bases ya están aprobadas, pero será en dicha convocatoria cuando se concrete cuánto dinero habrá disponible, qué periodo de gastos se podrá justificar, cuándo podrán presentarse las solicitudes y qué documentación deberán aportar.
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