La Junta de Castilla y León ha aprobado definitivamente la clasificación de las vías pecuarias de San Pedro Manrique y Yanguas, dos municipios de Tierras Altas atravesados por antiguas rutas de la trashumancia. En conjunto, las cinco vías reconocidas en San Pedro Manrique y las dos de Yanguas suman cerca de 60 kilómetros de recorridos, muchos de ellos vinculados a las sierras y a la histórica comunicación ganadera con La Rioja.
La histórica red de caminos utilizada durante siglos por pastores y rebaños para desplazarse entre las sierras de Tierras Altas y La Rioja cuenta ya con un reconocimiento legal actualizado. La Junta de Castilla y León ha aprobado definitivamente la clasificación de las vías pecuarias de San Pedro Manrique y Yanguas, dos municipios sorianos en los que todavía se conservan importantes trazados de la antigua red ganadera.
Las dos resoluciones, publicadas este lunes en el Boletín Oficial de Castilla y León (BOCYL), delimitan la existencia, anchura y recorrido de siete vías pecuarias. Cinco corresponden a San Pedro Manrique y dos a Yanguas. En conjunto, sus recorridos superan los 55 kilómetros dentro de ambos términos municipales, aunque las mediciones varían en algunos casos según se tome como referencia la longitud física de la vía o el eje cartográfico del Instituto Geográfico Nacional.
La clasificación permite reconocer oficialmente unos caminos que durante generaciones estuvieron ligados a la trashumancia y al movimiento de los rebaños por las sierras de la comarca. Las rutas conectan además distintos puntos de Tierras Altas con municipios de La Rioja, siguiendo en buena parte divisorias de aguas, montes y antiguos pasos naturales.
En San Pedro Manrique se han clasificado cinco vías. La de mayor recorrido es la Cañada Real de Merinas, con unos 17,9 kilómetros dentro del término municipal y una anchura aproximada de 75 metros. La ruta enlaza la zona de Soria con La Rioja y continúa hacia Villar del Río.
También queda reconocida la Cañada Real de la Canejada, de unos 10,1 kilómetros y una anchura similar, que conecta el término de Navajún con el Cordel a la Sierra del Rodadero. A ellas se suman el Cordel de Lado Frío, con unos 8,5 kilómetros y hasta 37,5 metros de anchura; el Cordel a la Sierra del Rodadero, de unos 8,4 kilómetros y la misma anchura máxima; y la Vereda a la Sierra de Alba, de unos 4,7 kilómetros y hasta 20 metros de anchura.
Estas cinco rutas dibujan una red que atraviesa buena parte del término de San Pedro Manrique y enlaza el municipio con localidades como Oncala, Villar del Río y Cornago, ya en La Rioja.
En Yanguas, la clasificación afecta a dos grandes rutas ganaderas: la Cañada Real Soriana Oriental y la Cañada Real de Merinas. Ambas tienen una anchura aproximada de 75 metros.
La primera recorre unos 5,8 kilómetros dentro del término yangüés y sigue principalmente la divisoria entre Soria y La Rioja. Procedente de la zona del Alto del Haya, avanza por la Sierra del Hayedo de Santiago y alcanza lugares como La Pradera, La Nevera Oriental y el Alto de Nocedillo, donde el recorrido abandona Soria y entra en territorio riojano.
La Cañada Real de Merinas tiene una presencia más corta en Yanguas, de unos 410 metros, pero forma parte de una ruta mucho más amplia que comunica San Pedro Manrique, Yanguas y Enciso. Entra en el término por el Alto de Sanchonoble, en la sierra de La Ballenera, y sale por el Alto de la Redonda, en el límite entre Yanguas, Villar del Río y San Pedro Manrique.
La importancia de estas vías va más allá de sus dimensiones sobre el papel. Se trata de caminos vinculados a una forma de vida que durante siglos tuvo un peso fundamental en la economía de Tierras Altas: el desplazamiento estacional de los rebaños entre los pastos de montaña y otras zonas de invernada.
Su trazado refleja además la estrecha relación histórica entre esta parte de Soria y las sierras riojanas. Algunas de las rutas discurren precisamente por las divisorias que hoy funcionan como límite administrativo entre ambas comunidades.
Los expedientes comenzaron a tramitarse en 2022 y los trabajos de campo y de delimitación se realizaron en 2023. Las propuestas fueron sometidas posteriormente a información pública y no recibieron alegaciones, según las resoluciones. La aprobación definitiva llega ahora, cuatro años después del inicio de los procedimientos.
Con la clasificación, estos recorridos quedan identificados oficialmente como vías pecuarias y se fija su trazado y anchura, un paso relevante para su conservación y para evitar que el paso del tiempo termine borrando del territorio una parte de la antigua red de comunicación ganadera de Tierras Altas.
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