La Plaza Mayor de Quintanilla de Tres Barrios ha acogido la segunda edición de su pisada de uva infantil, una actividad que rinde homenaje a las antiguas tradiciones vitivinícolas de la comarca. En esta ocasión, la jornada ha destacado por un absoluto protagonismo femenino y la participación de vecinos de todas las edades.
La Plaza Mayor de Quintanilla de Tres Barrios ha acogido la celebración de la segunda edición de su pisada de uva infantil, una iniciativa que busca recuperar y conmemorar las tradiciones vitivinícolas de la comarca. Según explica Leopoldo Torre García, el evento ha transformado el papel histórico de los habitantes, convirtiendo a los niños en los encargados de pisar el fruto y a los mayores en espectadores de la labor.
Antaño, los escolares de la población participaban en la recolección de la uva a cambio de no asistir a clase, ya que la escuela cerraba temporalmente para disponer de una mayor mano de obra en el campo. Aunque en aquella época los menores no pisaban la uva directamente, esperaban con una rebanada de pan en la mano a que brotara el primer mosto por el canutillo de la pila del lagar. Hoy en día, con los lagares tradicionales o jaraíces en desuso debido a la llegada de prensas sofisticadas, esta actividad rinde homenaje a aquellos tiempos.
Una de las principales novedades de esta edición ha sido el predominio femenino en la actividad. Históricamente, la pisada de uva era una tarea realizada de forma exclusiva por hombres, mientras que las mujeres evitaban acercarse al recinto para no ser objeto de las bromas de los acarreadores, quienes solían lavarles la cara con la boca de los pellejos de vino. En esta ocasión, las niñas han tomado las riendas de los medio toneles para exprimir la uva donada por el viticultor local Edu Catalina.
Entre las participantes se encontraba París, la benjamina del grupo con tan solo unos meses de edad, quien experimentó el contacto de la uva en sus pies dentro de uno de los recipientes. Junto a ella, se estrenaron en la experiencia Carla y su hermana, mientras que Samira, Yumara y Zaira repitieron su participación tras haber formado parte de la edición anterior.
La jornada también contó con la presencia de las niñas más mayores, las hermanas Mila y Nines Carro, quienes acudieron ataviadas con vestimenta tradicional para realizar una demostración de destreza en el pisado. Ambas colaboran habitualmente en las actividades culturales y etnológicas del municipio y cuentan con experiencia en el sector enológico, elaborando su propio cava desde hace una década.
Durante el desarrollo del acto, la música amenizó el esfuerzo de las participantes a medida que el mosto comenzaba a fluir en los toneles. Al finalizar la demostración, los organizadores agradecieron la colaboración de los asistentes y obsequiaron a los niños participantes con refrescos y golosinas para complementar la degustación del mosto recién exprimido.
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