Empleados de la residencia muestran su malestar por las deficiencias en la gestión de los programas de inserción laboral.
Un colectivo de trabajadores de la Residencia Pública Los Royales de Soria, que engloba a profesionales de cuidados auxiliares de enfermería, personal de servicios y cocina, ha difundido una carta abierta para dar a conocer la situación laboral que se vive en el interior del centro.
La carta, a modo de manifiesto, es como sigue:
"A nuestros queridos residentes y sus familias, a los medios de comunicación y a nuestros representantes sindicales de Soria:
Nos dirigimos a todos ustedes de forma anónima, no por miedo, sino porque esta carta no la firma una sola persona: la firma el sentimiento generalizado de una plantilla que necesita destapar la realidad que vivimos día a día entre las paredes de la Residencia Pública Los Royales.
En los últimos tiempos, se ha hablado en los medios sobre supuestos problemas de limpieza y quejas en la calidad de las comidas en nuestro centro. Como profesionales que acudimos aquí cada día, queremos decirles que nos duele profundamente escuchar esas afirmaciones.
Queremos que los residentes y sus familias sepan que si el centro se mantiene limpio y la comida sigue saliendo adelante con dignidad, es única y exclusivamente por el esfuerzo titánico, el lomo y el sacrificio de los trabajadores, que estamos asumiendo turnos sin cubrir, bajas que no se reemplazan y vacaciones suspendidas por la dejadez de la Junta de Castilla y León.
¡POR FAVOR, NO CONSIENTAN QUE SE CULPE A LAS MANOS QUE CUIDAN DE SUS SERES QUERIDOS! EL PROBLEMA REAL ES QUE FALTAN MANOS.
Es urgente que la sociedad entienda que esta residencia ya no es lo que era: atendemos a personas con muchas y muy diferentes patologías complejas (demencias, deterioros cognitivos graves, pluripatologías y dependencias severas). Cada residente requiere un cuidado específico, especializado y mucho tiempo. Tratar de dar una atención médica, física y humana tan compleja con plantillas bajo mínimos es una temeridad que pone en riesgo la seguridad de los usuarios y la salud mental de los trabajadores.
A toda esta sobrecarga laboral se suma un verano extremadamente caluroso que hemos pasado y que, a día de hoy, seguimos pasando en unas instalaciones que no están preparadas ni plantas, habitaciones y servicios como la cocina o lavandería. Mientras que el Real Decreto 486/1997 establece un límite máximo estricto de 25 °C para puestos que implican actividad física (como los turnos de las TCAE, cocina y limpieza), en este centro hemos soportado jornadas y noches superando los 31 °C en el interior de los módulos.
Trabajar seis grados por encima del tope legal no es solo indigno; es una vulneración directa de la salud laboral que se prolonga en el tiempo. Los parches improvisados de la Junta y sus licitaciones para climatizar únicamente despachos o comedores de la planta baja no solucionan el problema estructural de aislamiento del edificio, dejando desamparados a los usuarios y trabajadores que apenas pueden salir de sus plantas en los pisos superiores.
Por otra parte, denunciamos públicamente la gestión de los programas de inserción e integración laboral en el centro. Apoyamos las segundas oportunidades, pero la realidad oculta es que la Junta introduce a personas con problemáticas sociales y de salud mental extremadamente complejas (incluyendo perfiles del ámbito penitenciario o con enfermedades psiquiátricas) sin aportar el personal de apoyo, los tutores, la formación ni los recursos necesarios para los equipos que debemos acogerlos.
Al final, en un entorno tan delicado y lleno de patologías diversas, toda la carga de trabajo y la responsabilidad de tutelar a estos nuevos compañeros recae sobre una plantilla que ya está agotada y al límite. Nos vemos obligados a actuar como cuidadores por partida doble. Esta presión desmedida está rompiendo el compañerismo, generando tensiones insoportables, frustración y dinámicas de discriminación entre compañeros que jamás deberían permitirse en un entorno público. No se puede hacer política social de cara a la galería a costa de explotar y quemar la salud mental de los trabajadores veteranos.
Por todo ello, hacemos un llamamiento urgente a los sindicatos. Les exigimos que dejen de mirar hacia otro lado ante este clima laboral tóxico. Necesitamos que defiendan la dignidad de la plantilla de manera contundente frente a la Gerencia de Servicios Sociales. Exigimos una auditoría de riesgos psicosociales inmediata, la cobertura de todas las vacantes de servicios generales y un protocolo real, con recursos humanos extra y especializados, para que los planes de inserción no se conviertan en una herramienta de sobreexplotación laboral para el personal fijo.
Los Royales se sostiene gracias a su personal, pero nuestras fuerzas han llegado al límite. Cuidar a quienes nos cuidaron exige recursos, respeto y dignidad para quienes trabajamos aquí".
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