El Ayuntamiento de Soria incrementa los servicios de limpieza durante la Semana Santa, una cita declarada de Interés Turístico de Castilla y León que multiplica la presencia de visitantes en la ciudad. Aunque lejos de los niveles de masificación de otras capitales, el operativo busca preservar la imagen urbana y apela también al civismo ciudadano como elemento clave.
El Ayuntamiento de Soria ha diseñado un refuerzo específico de los servicios de limpieza con motivo de la Semana Santa, uno de los momentos de mayor afluencia del año en la capital. El dispositivo contempla un incremento del 50% de la plantilla respecto a un festivo habitual, con el objetivo de responder al aumento de personas que llenan las calles para participar o contemplar las procesiones.
La empresa adjudicataria del servicio pondrá el foco en el centro de la ciudad, paso obligado de la mayoría de los recorridos procesionales.
Para ello, se incorporarán medios adicionales como una barredora y una fregadora que actuarán de forma intensiva en estas zonas de mayor tránsito.
A este despliegue se suma un repaso en turno de tarde mediante un vehículo recolector en los puntos más sensibles, especialmente en aquellos contenedores con mayor uso por parte de los establecimientos de hostelería.
Este refuerzo responde a una realidad evidente: durante estos días Soria experimenta un notable incremento de población flotante. La ocupación hotelera se eleva y las calles ganan actividad, lo que exige una respuesta proporcional en materia de limpieza y recogida de residuos.
Sin embargo, la presión sobre los servicios municipales dista de la que soportan otras ciudades con celebraciones mucho más masificadas.
A diferencia de grandes referentes como Sevilla, en Soria no se generan algunos de los problemas asociados a esas concentraciones multitudinarias. La meteorología, por ejemplo, condiciona el uso de cirios tradicionales, que en muchos casos se sustituyen por velas con bombillas debido al viento, lo que elimina la necesidad de dispositivos específicos como los conocidos "quitaceras".
Tampoco la presencia de caballos en los desfiles procesionales forma parte de la tradición soriana, lo que evita otro de los factores que obligan a reforzar la limpieza en otras ciudades: la retirada de excrementos en la vía pública. Estas diferencias reducen la complejidad del operativo, aunque no restan importancia al esfuerzo organizativo necesario.
En este contexto, desde la Asociación Española de Consumidores se subraya que mantener la ciudad en condiciones óptimas no es solo responsabilidad de las administraciones.
El esfuerzo económico y humano que implica la limpieza se ilustra con datos concretos: retirar del suelo las cáscaras de un paquete de pipas de 100 gramos puede costar lo mismo que gestionar una bolsa de cuatro kilos de basura depositada correctamente en un contenedor.
Que se lo digan a los zamoranos, pioneros en las 'pipeleras', tan usadas ahora en el sur de España. Hasta hace un cuarto de siglo, las cáscaras de pipas lastimaban el paso de penitentes y cofrades descalzos hasta que esta popular iniciativa, estrenada en 1999, terminó con el problema y con la suciedad que dejaban las cientos de miles de cáscaras de pipas con las que los zamoranos esperaban el paso de las procesiones.
Hoy, el Ayuntamiento de Zamora y la empresa concesionaria de limpieza reparten 'pipeleras' con el eslogan de la ciudad e instrucciones para usarlas.
Desde la Asociación Española de Consumidores se insiste en la necesidad de reforzar la concienciación ciudadana durante estos días, en los que el uso intensivo del espacio público exige una actitud especialmente cívica.
Utilizar las papeleras, respetar la separación de residuos, cumplir los horarios de depósito en el caso de los negocios hosteleros y hacer uso de los aseos públicos son gestos básicos que contribuyen a mantener la ciudad en buen estado.
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