Los sorianos tan solo necesitan un punto en las dos próximas jornadas para conseguir dar el salto a Tercera RFEF. Este viernes tendrán la primera oportunidad ante el C.D. El Espinar-San Rafael, último clasificado con nueve puntos. “Cuando entré de presidente no me imaginé que pudiese llegar este momento”, explica Gonzalo Irigoyen.
El C.D. Calasanz se prepara para un día que puede pasar a su historia. Si gana o empata este viernes a partir de las 17:00h. ante el C.D. El Espinar-San Rafael, último clasificado con tan solo nueve puntos, será equipo de Tercera RFEF delante de su afición en el campo José Andrés Diago -con 67 puntos se distancia a seis del C.D. San José, su principal perseguidor-. Consciente de lo que supone ese choque, su presidente Gonzalo Irigoyen manifiesta que “estamos con un nerviosismo sereno, ya que confiamos en nuestros jugadores”.
En ese sentido, el máximo mandatario de la entidad recalca que el conjunto capitalino ha dado muestras de que están preparados para certificar esta hazaña después de “llevar sin perder un partido desde noviembre”. Con la mentalidad de que “no se puede escapar”, señala que lograr el único punto que les falta a dos jornadas para terminar la liga regular “es muy factible” este 1 de mayo”.
Pese a estar tocándolo con la punta de los dedos, Irigoyen afirma que todavía no se lo cree: “Es algo que no me podía imaginar cuando entré en el club. Nuestra misión era aportar nuestra experiencia y confiar en la cantera”. Tras hacerlo, expone que están más que preparados para dar el salto a una Tercera RFEF en la que “nos mediríamos a conjuntos con ciudades muy potentes detrás y a filiales de primer nivel”.
De cara a esa posible nueva categoría, el presidente apuesta por mantener el bloque del equipo, por seguir dando importancia a los jugadores criados en la cantera y por reforzarse con futbolistas que den un salto de calidad: “Queremos seguir el ejemplo del Diocesanos, conjunto que subió el pasado año y que está en media tabla después de salvarse hace jornadas. No queremos ascender, para bajar. Queremos llegar para quedarnos”.
El C.D. Calasanz se encuentra trabajando para arropar a sus jugadores en esta cita tan importante. Después de movilizar a más de 300 personas el pasado fin de semana a El Burgo de Osma, el club está organizando un recibimiento a sus jugadores para que salgan enchufados al crucial duelo. “Queremos que el campo esté a reventar”, apunta.
Posteriormente, si se consigue el ansiado objetivo, se tiene previsto hacer una celebración con todos los equipos, hinchables y música: “Va a ser una especie de Día del Club”. Por todo ello, Gonzalo Irigoyen anima, ante “esta oportunidad histórica”, a todos los sorianos a bajar a animar a un club que “está creando afición y sentimiento, basándonos en la cantera y en un buen trabajo; con su apoyo estaremos más cerca de conseguirlo”.
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