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Vicente Marín reclama a las administraciones que aseguren el futuro de su legado en Bretún en su encuentro con los periodistas

Vicente Marín reclama a las administraciones que aseguren el futuro de su legado en Bretún en su encuentro con los periodistas

Actualizado 18/09/2026 14:47

El presidente de la Fundación Vicente Marín advierte de que la conservación y divulgación de las colecciones exige la implicación de la Junta y la Diputación en un encuentro organizado por la Asociación de Periodistas de Soria (APIS).

Vicente Marín nació en Bretún y allí quiere terminar sus días. Entre ambos momentos mediará una vida de viajes, negocios, amistades y encuentros con personajes de mundos muy distintos, pero también la protección de un legado cultural que hoy ocupa 4.000 metros cuadrados de exposición permanente en su localidad natal. La Fundación que lleva su nombre reúne obras de artistas como Salzillo, Sorolla, Murillo, César Manrique o Sánchez Solá, además de una biblioteca de unos 6.000 ejemplares. Y es precisamente el futuro de ese patrimonio lo que más preocupa ahora a su propietario.

Marín ha aprovechado hoy su intervención en 'Los desayunos' Asociación de la Prensa de Soria (APIS) para reclamar una mayor implicación de las administraciones. Diputación ha realizado ya el inventario de las colecciones, pero queda por delante la catalogación y valoración. “Eso es lo que a mí me preocupa más el futuro, que se implique la Junta y la Diputación. Esto se lo damos todo hecho. Lo único que tienen que hacer es empujar un poco”, ha señalado.

La dimensión de la colección explica también el interés que ha despertado fuera de Soria. Marín ha desvelado que “están como locos para ver si podían llevarse la fundación a Navarra”, aunque su intención pasa por mantenerla en Bretún. A ella se va a sumar la incorporación anunciada por la familia Aranzadi de su colección de arte africano.

Una decisión que ha relacionado, a preguntas de los informadores, con una anécdota protagonizada por una de sus obras, solicitada en dos ocasiones por el Museo del Prado. “La segunda vez me dicen 'te damos los abalorios de Isabel la Católica'. Digo, mire, los abalorios se los cuelgan ustedes, pero el cuadro va a seguir en la pared mía”, ha relatado con el humor que mantiene, intacto, a sus 90 años. La entrevista que posteriormente apareció en Televisión Española propició, según ha explicado, el interés de Aranzadi por llevar su colección a Bretún.

Una vida "en diferentes formas"

Su relación con la cultura no puede desligarse de una trayectoria vital construida a base de experiencias muy diferentes. Nació en una familia de diez hermanos, estudió con los Salesianos y llegó a hacer el noviciado, hasta que le recomendaron abandonar los hábitos. “Más vale que cuelgues los hábitos porque tu voto de pobreza, obediente y castidad, no lo vemos por ningún lado. Cuelga los hábitos y vete a buscarte la vida, me dijeron”. Y eso hizo.

También pasó por el Ejército, aunque de una manera poco convencional. Hizo la mili en el botiquín del cuartelamiento de Artillería 29 de Huesca: “Con lo cual no tuve ningún mosquetón, ni uniforme militar. Yo soy antieso”, ha recordado.

Y llegó Madrid, donde su vida se cruzó con aristócratas, artistas y actores. Allí se relacionó con el conde de Romanones, César Manrique o Luis Escolar, experiencias que, según reconoció, “me enriquecieron mucho”. Dirigió el hotel Galiano en una ciudad que en aquellos años se había convertido también en escenario cinematográfico internacional. “Estaba en la ciudad del cine”, recordó al evocar los rodajes del productor Samuel Bronston y la presencia habitual de estrellas de Hollywood. “Pasaban por allí todos los actores de Hollywood”, entre ellos nombres tan famosos como Charlton Heston o Ava Gardner.

Aquella capacidad para moverse entre ambientes muy distintos forma parte de su particular manera de entender la vida. Ha vendido cursos de inglés de puerta en puerta y también ha trabajado como mayordomo. “He podido estar en la vida de diferentes formas. Porque la verdad que la vida se presenta con diferentes capas, ¿no? Y lo difícil es adaptarse a ellas. El que se adapte a ella lo tiene fácil, el que no va siempre a contracorriente”, ha filosofado.

Para Marín, la suerte existe, pero no basta por sí sola. “Creo que es suerte, por supuesto que la hay. ¿Me entiendes? Pero también esa suerte la tienes que aprovechar y tienes que hacer algo tú por conseguirla. O sea que yo reúno casi un 50% de interés y de suerte”, ha señalado.

Su particular recorrido vital incluye también encuentros singulares, como el que le permitió conocer a Miguel López Díaz de Tuesta, conocido como conde de Atarés y marqués de Perijá (de su herencia proceden los fondos de la Fundación en su mayoría). Son episodios que encajan con una concepción de la existencia en la que las experiencias acumuladas pesan más que la opinión ajena. “Porque a veces uno se puede avanzar un poco en las expresiones, ¿me entiendes? A mis 90 años, yo tengo ya una vida vivida y lo que a mí no me importa son los comentarios que la gente puede hacer. Para mí ya eso ya es un terreno completamente cultivado”, ha reconocido a modo de la actual reivindicación del 'I don't give a damn'.

"Ahora todo es cuadriculado"

Sí le preocupa, en cambio, la seguridad de las colecciones que conserva en Bretún. Marín reconoce que los robos son una preocupación, aunque prefiere no pensar demasiado en ello. “No quiero pensarlo, porque mira, si no ya no viviría. Si te roban en el Louvre, ¿cómo no hacerlo en Bretún? Sería lo más fácil, ¿no? Por eso digo, no quiero pensarlo, porque me torturaría”. Una alarma que se desactivó accidentalmente le proporcionó, precisamente, una inesperada tranquilidad: “¿Qué hice? Arrancar el cable y en pocos minutos estaba la Guardia Civil. Eso me dio una alegría enorme”, ha agradecido.

Desde esa defensa de su colección, Marín ha ampliado su reflexión a la cultura contemporánea y al efecto de la tecnología. Le preocupa especialmente el avance de la inteligencia artificial en ámbitos como el cine y la interpretación. “Tú dime, de verla con un actor, a verla que te la hacen de esa forma, ¿qué puedes permitir? Le van a quitar todo a la 'cosa' y toda la cultura va a perder en ese sentido”. A su juicio, "por una parte tenemos más acceso a la cultura en general, pero por otra más vulgarizada”.

La misma preocupación le lleva a cuestionar la sobreprotección de los jóvenes y el peso de las pantallas. “La personalidad tiene que desarrollarse ella y todos sus instintos tienes que saber desarrollarlos y acoplarlos un poco a la situación, que si te lo dan todo hecho ya no te sirve de nada”. Y resume su posición con una crítica directa: “Me preocupa también la sobreprotección de la juventud. El niño tiene que empezar a desarrollarse desde pequeño. Pues les tenemos como entre algodones. Todo es ahora cuadriculado y todo el tiempo con las pantallas. Eso es grave”.

La transformación acelerada del periodismo

El encuentro organizado por APIS ha servido, además, para la reflexión sobre otra profesión que, como la propia trayectoria de Marín, vive instalada en el cambio: el periodismo. Su presidente, Chusja Andrés, ha situado a los medios ante una transformación acelerada por la inteligencia artificial y por la creciente demanda de inmediatez, “aunque en mi experiencia de ya más de 30 años, nunca he conocido una situación estática”, ha señalado a Soria Noticias.

En el ámbito local, ha añadido, los cambios se producen además con "más información, mayor exigencia de inmediatez y plantillas reducidas", en un contexto nacional de “inestabilidad en los medios” marcada por modificaciones constantes.

El presidente de APIS ha apuntado asimismo a los retos de formación y a la incorporación de nuevos profesionales en un mundo en el que las titulaciones se han diversificado y en el que existe un importante componente autodidacta. “Nunca hemos sabido defendernos”, ha resumido al abordar los cambios de la profesión y la llegada de nuevas generaciones.

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