La Comunidad es la primera de España en número de casas rurales y plazas disponibles y la segunda en viajeros nacionales, mientras los precios del sector siguen creciendo por encima de la media del país.
Castilla y León consolida su papel como uno de los grandes motores del turismo rural en España. Los datos de viajeros, pernoctaciones y capacidad correspondientes al arranque de año publicados por el INE sitúan a la Comunidad como la principal potencia del país en oferta de alojamientos y una de las más relevantes en demanda nacional. Sin embargo, esa posición dominante convive con una ocupación por debajo de la media estatal y con un sector que continúa ajustando precios tras las fuertes subidas registradas el pasado año.
Elevar los niveles de ocupación y reforzar la presencia de turismo internacional son, a tenor de las cifras, factores clave para mejorar la rentabilidad de una oferta que ya es la más amplia del país.
Castilla y León destaca especialmente por su volumen de alojamientos de turismo rural, que la sitúa a la cabeza del país en capacidad instalada.
Con 2.628 establecimientos abiertos, la Comunidad ocupa el primer puesto nacional, por delante de Andalucía (2.147). Este liderazgo se reproduce también en plazas disponibles, donde alcanza 20.310, la cifra más elevada del conjunto de comunidades autónomas.
El peso del sector también se refleja en el empleo. Con 3.337 trabajadores, Castilla y León se sitúa segunda en personal empleado en turismo rural, prácticamente al mismo nivel que Andalucía (3.358), lo que confirma la importancia económica de esta actividad en el medio rural.
Con esta potencia de infraestructuras y servicios, la Comunidad también ocupa posiciones destacadas en términos de demanda. Es la segunda en el ranking nacional en viajeros que proceden de otras provincias, con 19.675 turistas. La cifra solo es superada por Cataluña (24.159). La misma posición se repite en pernoctaciones de turistas nacionales, con 48.151 noches, nuevamente solo por detrás de Cataluña (55.870).
Cifras que evidencian que el turismo rural castellano y leonés se apoya fundamentalmente en el mercado interno, que continúa siendo el principal motor de actividad para el sector.
La presencia de visitantes extranjeros es más limitada en este inicio de año. Castilla y León ha recibido a 893 viajeros internacionales, lo que la sitúa aproximadamente en la quinta posición nacional, lejos de territorios con mayor proyección exterior como Canarias, Baleares, Andalucía o Cataluña.
La misma tendencia se observa en pernoctaciones de turistas extranjeros, donde suma 2.691 noches, también en torno al quinto puesto. Esta menor internacionalización explica en parte las diferencias de ocupación con otros destinos.
Pero pese al liderazgo en oferta y a su fuerte demanda nacional, los niveles de ocupación son relativamente moderados, de un 8,07%, por debajo de la media nacional.
Sube, no obstante, durante los fines de semana, cuando el indicador alcanza el 15,94%, aunque también es inferior al promedio estatal, situado en el 19,14%.
También la estancia media en Castilla y León, de 2,47 días, está ligeramente por debajo de la media nacional (2,57). El dato confirma que el turismo rural en la Comunidad sigue vinculado en gran medida a escapadas de corta duración, especialmente durante fines de semana, y que el reto del sector de aumentar la ocupación en días laborables está aún lejos de alcanzarse.
También a la cabeza se sitúa la Comunidad en precios. Castilla y León ha registrado en enero de 2026 una subida interanual del 1,53%, ligeramente por encima de la media nacional (1,39%).
La comparación con el año anterior confirma, además, la tendencia alcista, aunque más contenida. En enero de 2025, los precios del turismo rural en Castilla y León crecían un 14,32% interanual, muy por encima del 9,54% registrado en el conjunto de España.
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