La decana del Colegio de Abogados, Carmen Fernández Zabalza, ha presidido hoy la fiesta colegial dando la bienvenida a dos nuevos letrados y reconociendo largas trayectorias profesionales en un acto que ha contenido una reivindicación clara: el papel esencial de la abogacía en la garantía del Estado de Derecho y la necesidad de una financiación justa para el turno de oficio.
La solemnidad de la Sala de Vistas de la Audiencia Provincial de Soria ha servido hoy de escenario para la celebración de la fiesta del Colegio de Abogados de Soria. Un acto, en honor a San Saturio, cargado de simbolismo en el que se han entrelazado tradición, reconocimiento profesional y una mirada crítica hacia los desafíos actuales de la profesión.
Presidida por la decana, Carmen Fernández Zabalza, la ceremonia ha comenzado con el juramento de los nuevos letrados. Elisa Blanco Almazán y Ana Belén Ucero Recacha han asumido públicamente su compromiso con la Constitución, el secreto profesional y las normas deontológicas, en una escena que ha significado el relevo generacional de la abogacía soriana.
A partir de ahí, el acto se ha centrado en el reconocimiento a la trayectoria. Jesús María Soto Vivar ha recibido la insignia de oro por sus 40 años de ejercicio, un reconocimiento que ha recogido en su nombre su compañero de despacho, Javier Sanz Jiménez, mientras que María Dolores Gil Compay, Ana Isabel García Rioboo, Santiago Damián Soto Hernández y Jorge Martín Sanz han sido distinguidos con la insignia de plata por sus 25 años en la profesión.
La entrega del diploma a título póstumo a Raúl Ladera Sanz, recogido por el también abogado Samuel Martínez Egido, ha puesto la nota más emotiva del acto en el que la decana lo ha recordado como "un hombre excepcional" y "profundamente bueno".
En su intervención, Fernández Zabalza ha trazado un discurso de doble vertiente: reconocimiento interno y reivindicación externa.
La decana ha defendido la "voz firme y comprometida" de la abogacía soriana, subrayando su papel en la garantía del Estado de Derecho y la tutela judicial efectiva. "Celebramos el esfuerzo, la dedicación y el compromiso con la Justicia", ha asegurado, al tiempo que ha insistido en la relación "esencial" entre judicatura y abogacía para el correcto funcionamiento del sistema.
Además, ha dedicado palabras a los nuevos colegiados, a quienes ha advertido de la exigencia de la profesión. "El conocimiento es importante, pero los valores lo son aún más", ha señalado, recordando que "nunca hay casos fáciles" y que el ejercicio de la abogacía exige estudio constante. A los recién llegados, la decana les ha pedido "rigor, ética, compromiso y humildad" como pilares de su carrera.
El tono institucional ha dado paso a uno más reivindicativo al abordar la situación del turno de oficio. Fernández Zabalza ha alzado la voz en defensa de un servicio que garantiza el acceso a la Justicia para los más vulnerables, pero que, según ha denunciado, sigue infrafinanciado. "No hay justicia sin abogados respetados y retribuidos", ha asegurado con contundencia, para añadir que "la vocación no paga despachos ni compensa jornadas interminables". Su mensaje ha concluido con una petición clara: una financiación adecuada que permita sostener un pilar básico del sistema judicial.
El acto ha contado con la presencia de destacadas autoridades del ámbito jurídico, entre ellas el presidente del Consejo de la Abogacía de Castilla y León, Fernando Rodríguez Santocildes, y el presidente de la Mutualidad de la Abogacía, Enrique Sanz Fernández-Lomana, además de decanos eméritos de distintos colegios, abogados y representantes institucionales, civiles y militares.
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