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Entre el Tíbet que conmueve al mundo y el que Dragó encontró en Soria

Entre el Tíbet que conmueve al mundo y el que Dragó encontró en Soria

Actualizado 28/08/2026 18:27

El Tíbet vuelve estos días a las portadas por una tragedia que ha dejado centenares de muertos y miles de desaparecidos. A miles de kilómetros, Soria tiene una razón propia para mirar hacia aquellas montañas: Fernando Sánchez Dragó, que las recorrió en 1986, terminó encontrando en esta provincia su particular Shangri-La. “Soria es mi Tíbet”, dijo en 1994.

La tragedia del Tíbet nos hace recordar estos días una de las miradas más singulares que se han posado sobre Soria. Mientras la actualidad dirige la mirada hacia aquel territorio asiático golpeado por una devastadora riada, hay una historia que une, de una manera singular, aquellas montañas con esta provincia: la de Fernando Sánchez Dragó (Madrid, 1936-Castilfrío de la Sierra, Soria, 2023) , el escritor que recorrió el Tíbet en 1986, entrevistó aquel mismo año al Dalai Lama y terminó encontrando en Soria su particular ‘Tíbet español’.

Nacido en Madrid, Sánchez Dragó llegó por primera vez a la provincia con ocho años y regresó a ella una y otra vez hasta convertirla en una de las geografías fundamentales de su vida y de su obra.

“Soria es el Tíbet de España”, le confesó en 1994 al también escritor Ángel Almazán de Gracia en una entrevista realizada para la ‘Revista de Soria’, editada por la Diputación provincial. Dragó hizo de la frase casi una declaración de principios.

La capital, primero, y Castilfrío de la Sierra, después, fueron para él raíz, refugio, paisaje y territorio espiritual. Y el Tíbet, que conoció de primera mano, se convirtió en uno de los lugares desde los que interpretó su relación con esta tierra.

El escritor viajó al Tíbet en 1986, en una época en la que todavía eran pocos los occidentales que se aventuraban por aquel territorio tras la invasión china. Aquel viaje precedió a uno de los encuentros más singulares de su trayectoria: en octubre de ese mismo año se desplazó a Nueva Delhi por encargo de 'Diario 16' para entrevistar al Dalai Lama.

La conversación se produjo después de que Dragó hubiera recorrido el territorio tibetano. No hablaba, por tanto, únicamente desde la fascinación literaria o desde el conocimiento adquirido en los libros. Había visto aquel paisaje y había entrado en contacto con una realidad política, cultural y espiritual que años después seguiría formando parte de su particular universo.

Soria, su 'Shangri-La'

Cuatro años más tarde, en junio de 1990, volvería a coincidir en España, durante una emisión especial de televisión presentada por Mercedes Milá, con el líder espiritual más importante del budismo tibetano.

Pero la historia adquiere una dimensión especialmente soriana cuando se observa, desde la distancia del tiempo, qué hizo Dragó con aquella experiencia. El escritor terminó trasladando buena parte de las sensaciones que había encontrado en el Tíbet a la provincia en la que decidió echar raíces.

Dragó no se limitaba a comparar paisajes. A Almazán de Gracia le habló hace 32 años de Soria como de un territorio esencial en su existencia. “Soria es lo más importante”, le dijo entonces. “Soria es mi Shangri-La”, la definió.

El autor de la entrevista conserva vivo el recuerdo de aquel encuentro. “La hice en los estudios de RNE en la calle Campo”, rememora para Soria Noticias. Eran unos años “en los que no había iPhones y necesitaba grabarla para transcribirla, así que el director de la emisora, Saturio Ugarte, me hizo el favor”, explica.

La comparación entre el Tíbet y Soria “era su lema, una forma de sintetizar lo que significaba Soria para él”, recuerda Ángel Almazán, que, más allá de las comparaciones físicas que el escritor establecía entre los dos territorios, considera que “Dragó, para quien el Tíbet era la cumbre de la espiritualidad, encontró en Soria una espiritualidad profunda y milenaria”.

La "fuerza telúrica" de la provincia

Dragó encontraba similitudes geográficas y climatológicas entre ambos territorios. Pero su comparación iba mucho más allá del frío de las sierras, de los grandes espacios, de la despoblación, el silencio o la dureza del paisaje.

En aquella entrevista de hace tres décadas él narraba la “fuerza telúrica” de Soria y hablaba de una dimensión cultural que, a su juicio, convertía a la provincia en un lugar excepcional: “Soria está cargada de eso que, en la tradición oriental se llama chakras”.

“Para él, la capital mágica de España no era Toledo, sino Soria”, recuerda hoy Ángel Almazán.

La comparación fue haciéndose más profunda con los años. En 2014, al escribir sobre Castilfrío en su blog ‘Dragolandia’, publicado por ‘El Mundo’, Dragó llevó aquella identificación hasta el extremo: “Esa parte de Soria donde yo vivo no está en España y no está en ninguna parte. Eso es el Tíbet, eso es Macondo, eso es Comala”.

Mandalas y budas en sus hogares sorianos

Tíbet, Macondo y Comala. Tres lugares que, más que una geografía concreta, representan en la literatura territorios apartados de la realidad cotidiana, espacios cargados de misterio, identidad y significado. En ellos situaba Dragó también una parte de su Soria, azuzado por “la verdad del paisaje” que le contaba a Ángel Almazán en la entrevista de la ‘Revista de Soria’.

Un paisaje que él adornó con los mandalas que adornaban su casa de El Collado, primero, y la de Castilfrío, después, flanqueada ésta por la figura de budas con las que representaba la meditación profunda, la calma y el despertar interior del que Sánchez Dragó hacía gala.

La coincidencia cobra ahora una dimensión especial.

El Tíbet vuelve a ocupar la actualidad por una tragedia que ha causado más de 500 víctimas mortales y mantiene a 1.500 personas desaparecidas. Y hoy, cuando el mundo vuelve los ojos hacia el Tíbet, resulta inevitable recordar al escritor que durante años sostuvo que, a miles de kilómetros de aquellas montañas, existía otro en Soria. El Tíbet español.

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